Abigaíl se transforma en una tigresa lista para matar de deseo al hombre que tiene en la mira, se ve una y otra vez al espejo, no quiere que por el mínimo error fracase. Se coloca una bata encima para que cubra su sorpresa, esperando que ese ruso le fascine, porque le ha costado quedar hermosa. —Sergey ya verás de lo que soy capaz. Aby se fue a la habitación que se suponía él está durmiendo, al entrar todo está oscuro, maldice no haber llevado consigo el celular para alumbrar el sitio. Camina a tientas hasta llegar al ventanal, recoge la cortina gruesa para que entre la claridad y no tener la necesidad de encender la luz, en eso ve la cama vacía, la desilusión se manifestó en su rostro. —¡Sergey donde demonios te metiste, estoy más torcida que un árbol enrollado! Sale desinflada de la

