El inicio de una nueva etapa junto a ella, esperando nuestro primer hijo, fue todo un desafío. Sin empleo y viviendo en casa de mi suegra Elsa con su hermanita Marcela, la necesidad de llevar dinero a casa era apremiante. Mi padre logró conseguirme trabajo como ayudante de albañil en una obra, lo cual alivió temporalmente mi situación económica.A pesar de estar más tranquilo, sabía que no era la solución definitiva. Entonces, decidimos buscar la ayuda de Nuestra Señora de Luján para obtener un buen empleo. En octubre, nos dirigimos en procesión, caminando durante cerca de 7 horas hasta llegar a la Basílica. Arrodillados, pedimos a la Virgencita el milagro que necesitábamos.Después de esta experiencia, las cosas empezaron a cambiar. Mi papá me informó sobre un trabajo de reparto en una empresa diferente. ¡Un verdadero milagro! Al día siguiente, me presenté y comenzó mi experiencia como repartidor. Trabajé en esa firma durante tres años, pero mi sueño era conducir un camión.Cuando compartí mi sueño con los dueños, Blanco y Pugliese, no solo me dieron la oportunidad sino que también aumentaron mi sueldo en un 20%. Aprendí mucho conduciendo camiones de Roberto en una famosa fábrica de mayonesa. Sin embargo, la venta de la empresa me dejó sin trabajo nuevamente.Un vecino, Juan, me sugirió que la línea de colectivos estaba contratando choferes. Después de pasar por una etapa de prácticas, logré obtener el puesto. Ser conductor de colectivos me enseñó paciencia, tranquilidad y las picardías del oficio. Después de un año, el presidente de la empresa me pidió que trabajara en uno de sus coches, compartiendo la experiencia con mi compañero Claudio.Después de la venta de la empresa, me encontré sin trabajo nuevamente. Mi padre, trabajando en una fábrica de soda, me ofreció un reparto en una nueva fábrica que inauguró. Aunque las condiciones eran difíciles, llevaba el pan a casa para mis hijos con orgullo. Después de cinco años, la fábrica cerró, dejándome desempleado una vez más.En este punto, mi vida tomó un giro inesperado hacia la política. Acepté la propuesta de involucrarme, además de continuar con mi grupo de música que contribuía económicamente a casa. La experiencia política no fue fácil, enfrentando traiciones y trampas en las elecciones. A pesar de los desafíos, continué con mi grupo musical, logrando reconocimiento y presentándonos en diversas plataformas a nivel nacional.Hoy en día, seguimos trabajando en la cultura del municipio de San Miguel, manteniendo viva la llama de la música y enfrentando los desafíos de la vida con determinación.