Que me diga que realmente me quiere como prometida en el interior de una caverna no es nada romántico, me lo tendrá que compensar en algún momento. Ya se estaba acercando la puesta de sol y nosotros no dormimos en toda la noche, nos dedicamos a tocar temas variados para distraernos, lo cual me sirvió demasiado pues estuve a punto de llorar en variadas ocasiones y Aivan trataba de hacerme conversar para evitarlo. —Oye Jinohra, vallamos a caminar a ver si encontramos algo nuevo. —Está bien —me levanté con dificultad y Aivan me cargó nuevamente para evitar que me pasara algo. — ¿Por qué ahora me cuidas? —interrogué con una gran curiosidad creciente. —Porque no te puedo dejar así, tus padres confiaron en mí como para comprometernos y no quiero arruinar eso —musitó y sólo suspiré. Sólo er

