Aivan se quedó pasmado frente a mí, estaba totalmente petrificado. No sé si podía respirar o no, pues su abdomen ya no subía y bajaba como debe hacerlo normalmente. — Aivan —lo llamé pero no hubo respuesta. —Aivan —volví a intentar pero no dijo nada. Caminó ignorándome hacia su habitación mientras yo iba pisándole los talones tratando de alcanzarlo. —Puedes irte a Newry, de hecho debes irte a Newry tu familia no es bienvenida en Lisburn —cerró de un portazo y me dejó parada frente a su puerta. ¿De verdad había dicho eso? Estaba molesto, muy molesto, pero él ya había tomado su decisión. Salí de su casa sin detenerme, ahora debía ir hacia Newry. Si su deseo era ese, podía estar seguro de que lo iba a cumplir. «Cálmate Jinohra, no llores, no llores» me decía en cada paso que daba. Torp

