Me mordí el labio inferior, viendo puntos blancos en mi visión por el intenso placer. Lucas ralentizó sus movimientos, haciendo círculos ligeros en mi clítoris como si quisiera que saboreara el momento. Y luego aceleró, concentrándose en mi clítoris y frotando con más fuerza, provocando una fuerte sacudida de placer que me recorrió. No pude contenerme. Mis caderas se movieron solas... montando sus dedos en busca de más estimulación. El placer seguía ardiendo a través de mí como si me golpearan rayos a cada segundo que pasaba. —¡Oh, sí! ¡Luca, eso es! —grité. Fue tan intenso. Tan salvaje... Sentí que cada parte de mi cuerpo estaba sensible. Lucas siguió frotando mi clítoris, moviéndose en círculos, estimulando todo el clítoris y mis ojos se pusieron en blanco ante el placer de otro

