Mi corazón latía con fuerza contra mi caja torácica como un tambor de guerra que entra en acción. ¿Quería decir que lo haría porque era mi futuro esposo? Pero eso fue hace nueve años... Se me cortó la respiración al pensarlo. Levanté la vista y vi unos hermosos ojos azules que siempre parecían demasiado intensos cuando me miraban. —Luca... tú- —Ven, entremos —dijo Lucas, colocando su mano en la parte baja de mi espalda y guiándome al interior de la villa. Dejé ese pensamiento a un lado temporalmente, pero mi corazón no podía dejar de latir con fuerza. La posibilidad de que Lucas... No, no lo hizo, ¿verdad? Eso significaría... Cuando entramos en la villa, me quedé sin aliento, contemplando el hermoso interior. Lujosos sofás blancos en la sala de estar con una acogedora chimenea, una

