—Te ves tan borracho, hombre. No me sorprendería si te encuentro lavando los platos —comentó Damián. Sofia soltó una risita. —Sí que lava los platos. ¡Incluso cocina! —respondió antes de reírse de nuevo. La miré, arqueando una ceja. Iba por su segunda copa y sus ojos ya empezaban a verse vidriosos. Alguien se estaba poniendo un poco borracha... Me hizo señas para que bajara la cabeza y lo hice. Tomándome la nuca, la acercó a ella, sus labios demasiado cerca de mis oídos. —Creen que estás tan borracho... No saben que solo estamos actuando —dijo y rió un poco más. Sus labios me hicieron cosquillas en la piel y sentí algo recorriendo mi cuerpo, pero mantuve una cara de póquer. Retiré la cabeza de su agarre antes de susurrarle al oído. —Significa que estamos haciendo un buen trabajo..

