Capítulo 7

1063 Words
Los rayos del sol que entraban en la habitación me despertaron al día siguiente. Entrecerré los ojos, estirándome y todavía sintiéndome un poco somnolienta después de haber pasado casi toda la noche dando vueltas en la cama. Lucas me dio algo de tiempo para pensar en su oferta y no pude dormir porque pasé tiempo pensando en nuestra conversación. Finalmente, había tomado una decisión después de sopesar mis opciones. ¿Qué más tenía que perder? Me levanté rápidamente de la cama y me refresqué antes de bajar a buscar a Lucas. Al bajar las escaleras, sentí que mi corazón se aceleraba un poco más de lo normal. ¿De verdad estaba haciendo esto? Justo cuando bajaba el último escalón, casi choqué con alguien con un elegante traje n***o hecho a medida. Miré hacia arriba y encontré a Lucas mirándome con la misma mirada seria en su rostro. Se alzaba sobre mí, pero mi vista desde allí abajo era espectacular. Dios sabía lo que hacía cuando creó a este hombre. Era tan bueno. En esta proximidad, podía oler su colonia masculina que me provocaba las fosas nasales. Olía tan bien que tuve que contenerme para no olerlo fuerte. —He tomado una decisión —dije, yendo directo al grano—. Lo haré. ¡Me casaré contigo! El silencio cayó sobre nosotros y se me quedó la respiración atrapada en la garganta. Justo cuando estaba a punto de pensar demasiado en el silencio de Lucas, sus labios se estiraron en una cálida sonrisa. Por un momento, me perdí en su sonrisa. Me recordó mucho a cuando éramos solo niños y Lucas y yo éramos cercanos. Sentí como si el viejo amigo que tenía hubiera regresado y el alivio me invadió. Hizo falta una sonrisa suya para que me sintiera tranquila con mi decisión. ¿Y qué si solo somos amigos? Al menos nos llevaremos bien durante el transcurso de nuestro matrimonio. —Has tomado la decisión correcta, Soph. No te arrepentirás. —Dijo aun sonriendo. Su sonrisa era contagiosa y yo también terminé sonriendo, olvidándome temporalmente de la traición y el dolor que me habia consumido. —Desayuna. Cuando termines, Tracy te ayudará con lo que necesites —comentó Lucas. No tuve tiempo de preguntarle qué quería decir porque mi estómago rugió con fuerza y él soltó una risita, haciendo que mi cara se sonrojara. Lucas se disculpó y corrí al rincón del desayuno, donde encontré mi desayuno esperándome. Devoré rápidamente la comida y cuando fui a la sala de estar, descubrí lo que Lucas había querido decir antes. Había todo un equipo de estilistas en la sala de estar. La mujer con un traje profesional se me acercó con una sonrisa. —Buenos días. Me llamo Tracy y seré tu estilista personal. El Sr. Hart me ha pedido que te ayude a vestirte —se presentó y asentí, sin preguntar por qué me vestían de repente. ¿Íbamos a algún sitio? Una hora después, Tracy y su equipo terminaron. Mirándome en el espejo, me veía hermosa con un elegante vestido blanco ajustado con hombros al descubierto que me llegaba justo a las rodillas con una simple abertura en el lado izquierdo, dejando al descubierto solo una pequeña parte de mi muslo. Mi cabello estaba peinado en ondas profundas y caía en cascada por mis hombros con un lado metido detrás de la oreja. Mi maquillaje era sencillo, pero le sentaba bien a mi rostro y a mi atuendo. Bajé las escaleras de nuevo con mis altos tacones de aguja blancos y encontré a Lucas esperando en la sala de estar. La expresión de su rostro cuando me vio me hizo sonrojar por alguna razón. La forma en que me miraba... como si... Sostuve el bolso plateado en mis manos con fuerza. —¿Cuál es la ocasión? ¿Te acompaño hoy al trabajo? —pregunté. Era una pregunta tonta, pero tenía que decir algo porque su intensa mirada me estaba poniendo nerviosa y ni siquiera sé por qué. Lucas arqueó una ceja antes de soltar una risita. Negó con la cabeza. —No tengo intención de trabajar hoy —dijo. —Entonces, ¿por qué me hiciste arreglarme? —pregunté, sintiéndome confundida. Lucas sonrió con suficiencia. —Es mi deber asegurarme de que mi novia esté vestida hermosamente antes de casarnos —respondió y mis ojos se abrieron de par en par en shock. —¿Nos casamos? ¿Hoy? —No esperaba que fuera tan pronto. Lucas asintió. —Esa es la única manera en que Elias se dará por vencido contigo. Una vez que descubra que te casaste, su pequeño ego quedará herido y dejará de molestarte. Entonces podremos atacar —dijo. Me quedé boquiabierta antes de volver a cerrarla. Lucas era realmente meticuloso en su forma de hacer las cosas. Resulta que lo tenía todo planeado y todo lo que tenía que hacer era seguir su ejemplo. No es que me esté quejando ni nada. —Bueno, vamos a casarnos entonces, Luca —respondí, dedicándole una sonrisa antes de rodearle con el brazo. Era una hora más tarde y acabábamos de recitar nuestros votos frente a nuestro oficiante en el ayuntamiento. Para mi sorpresa, Lucas incluso había preparado anillos que intercambiamos durante la breve ceremonia. —Con el poder que me ha sido conferido, ahora los declaro a ustedes, Sofia Adams y Lucas Hart, marido y mujer. Así que estaba hecho. Ahora era la Sra. Hart. De nuevo. Habíamos explicado que no era necesario besarse y, por suerte, el oficiante accedió. Después de firmar nuestro certificado de matrimonio, fue oficial. Lucas y yo éramos ahora una pareja casada. Salimos del ayuntamiento y, de repente, ya no me sentí tan pequeña. Con la protección de Lucas, no tendría que desconfiar de Elias en el futuro. —¿En qué estás pensando? —La voz de Lucas me devolvió al presente. Le sonreí. —Es curioso lo impredecible que es la vida. Me divorcié de Elias, solo para terminar casándome con su tío. —¿Te arrepientes? —¡De ninguna manera! ¡Esta es la mejor venganza de la historia! ¡Será mejor que Elias me respete porque ahora soy su tía! Lucas soltó una risita. —Es el destino —dijo y, antes de que pudiera responder, añadió: —Nos casaremos más tarde para que nuestro matrimonio sea más creíble.
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