Yulia no solo había tenido que enfrentar el día de su boda a un montón de personas estiradas que la miraban como si fuera un bicho raro, sino que también debía soportar la presencia de su malvado tío y de su horrible familia, quienes la odiaban del mismo modo que él. Lo que más le molestó fue ver a su prima contoneándose frente a Enzo tratando de llamar su atención, la muy descarada no entendía que él era un hombre casado y que debía respetar. — Hola, soy Agustina, la prima de Yulia. — se presentó con voz melosa y batiéndole las pestañas a un Enzo que no mostraba emoción alguna en su cara. — No entiendo como la elegiste a ella sin ver el resto de la familia, había mejores opciones. — Yulia abrió mucho los ojos dispuesta a darle su merecido, pero su marido respondió sin demora. — Lo dudo

