Creo que me pasé un poco. Después de todo, ella ha pasado más que yo en estos dos años. Suspiro pesado. -Voy a hablar con ella -dice el hombre que nos invitó. -¿Puedo ir yo? -pregunto. Él asiente y me levanto de la silla donde estaba. -¿Dónde es? -pregunto, sintiendo que algo en mi interior me urge a ir a su encuentro, como si cada minuto de espera fuera una eternidad. -Segundo piso, cuarta puerta a la izquierda. Dice su nombre en la puerta, en letras doradas con decoraciones azules -responde él. Asiento, tratando de calmarme, y salgo de ahí, siguiendo las indicaciones del hombre. Mi corazón late con fuerza mientras subo las escaleras, cada paso lo siento pesado, como si el destino me estuviera empujando hacia algo más grande que yo mismo. Llegué frente a la puerta de su cuarto y escu

