—¿De verdad? —Sí. Lo siento. —¿Quieres que te toque? —Sí. Se vuelve hacia mí de prisa, me empuja contra la pared de espejos y me cubre por completo con su cuerpo. Me siento mejor al instante. No ha sido tan difícil. —Empiezas a entenderlo, ¿verdad? —Sus labios están a punto de rozar los míos y sus caderas me presionan la parte baja del vientre. —Lo entiendo —jadeo. Me toma la boca, encuentro sus hombros con las manos y le clavo las uñas en los músculos. Sí, esto está mucho mejor. Doy con su lengua y me fundo en él por completo. —¿Contenta? —pregunta cuando pone fin a nuestro beso. —Sí. —Yo también. Vámonos. Paramos a desayunar en Camden después de que Nick se haya salido con la suya y hayamos ido en coche. Hace un día precioso y estoy pasando calor con el ca

