Mi mirada se posa un instante en Marcus. Me está observando fijamente. Estoy tan incómoda... —Nick, si yo tuviera una Addison, sin duda haría lo mismo. —Me sonríe y me pongo aún más roja—. Entonces ¿quedamos mejor el lunes? Recupero el habla. —Por supuesto. El lunes es perfecto. Intento librarme de Nick pero no me suelta, y sé que ni el ejército británico al completo podría arrancarme de sus brazos. Marcus me ofrece la mano. —Te llamaré para decirte a qué hora en cuanto haya consultado mi agenda. Le acepto la mano y la ofrenda. Estoy finalizando una importante reunión de trabajo con mi jefe en los brazos de mi loco del control, neurótico y posesivo. Estoy pasándolo fatal. —Espero esa llamada —digo con entusiasmo, y me gano un pellizco por la espalda. ¿Es que quie

