“Me ha surgido algo importante. Ya quedaremos. Luego te llamo. Un beso. A.” Apenas dejo el teléfono sobre la mesa y me suelto el pelo, el timbre de la casa suena y bajo a toda prisa para ver quien es. Una repartidora con un gran ramo de flores aparece en mi entrada y me entrega el arreglo. De pronto me siento invadida por un torrente de culpabilidad. Se perfectamente quien me ha mandado las flores. Me hundo en el sofá, hecha polvo. Acabo de dejarlo plantado y él me manda flores. Bueno, técnicamente no lo he dejado plantado. Sólo he aplazado una reunión de negocios. Lo entenderá. Acepto las flores, firmo los papeles de la chica y después encuentro la nota. ESTOY DESEANDO QUE LLEGUE MI CITA. TÚ TAMBIÉN DEBERÍAS SENTIR LO MISMO. UN BESO, N. Acuno mi rostro sobre mis palmas. M

