Cierro los ojos e intento recobrar el aliento. Entro en una especie de coma por agotamiento. El teléfono que hay junto a la cama empieza a sonar y abro los ojos de golpe. «¡Lucas!» Me arrastro hasta el cabezal y contesto: —Déjalo subir, Clive. Me pongo una camiseta y corro escaleras abajo. Abro la puerta justo cuando Lucas sale del ascensor. Me alegro mucho de verlo, pero no entiendo por qué Nick piensa que necesito una niñera. Corro hacia mi hermano y lo abrazo con desesperación. —¡Vaya! ¿Alguien se alegra de verme? —Me devuelve el efusivo abrazo y hundo la cara entre sus pecho. No me había dado cuenta de lo mucho que necesitaba verlo—. ¿Vas a invitarme a entrar en el torreón o nos quedamos aquí plantados? Lo suelto. —Perdona. —Me aparto el pelo de la cara—. Estoy fata

