Capítulo 9 Empezar de nuevo

1714 Words
Estoy en casa o mejor dicho en mi habitación. Lucas salió a divertirse, me insistió mucho en que lo acompañara, pero no puedo dejar de pensar en lo que pasó esta mañana. Soy feliz, estoy disfrutando de mi libertad, y tener una aventura tampoco es algo que estuviera buscando. No voy a meterme con un extraño por más guapo que sea. Además, es bastante mayor que yo, y todavía más imperdonable, tiene novia. Era un donjuán definitivamente. No quiero vivir lo mismo que con Jackson. Necesito un hombre fiel, que me cuide y de preferencia, que tenga mi edad. Quiero olvidar todo ese asunto y concentrarme en el libro. No puedo darme por vencida. Así que me instalo en mi computadora y decido abrir el historial, no he leído o visto mucho sobre el tema. Sin embargo, la cantidad de resultados de la búsqueda es impactante. Hay testimonios y sitios en los cuales puedo encontrar lugares donde se practica la sumisión. Doy un respiro desganado al no saber cómo comenzar, al final decido partir por lo más elemental: "Definición de BDZM". Devoro cada coma, punto, cada blog y cada página de internet que al tema se refería Suspiro resignada antes de caminar a la cocina, quiero despejar mi mente de tanta información y la verdad es que no sé qué más puedo hacer, así que mientras tomo un vaso de jugo de naranja googleaba libros eróticos. Con asombro puedo ver que no solo era la historia del Señor Black, hay muchos y todos, con una misma característica: hombres torturados, jodidos hasta el extremo, que se creen los amos del puto universo y que tratan a sus parejas como cualquiera. Aunque el término real sería: protagonistas tontas que dejan someter sus voluntades. Resoplo peinando mi cabello con las manos antes de entrar a un blog y leer las reseñas de otros libros. Al final término peor de lo que empecé. ¿Por qué las personas de hoy en día no pensaban en el amor bonito? ¿En ese amor tranquilo, de palabras suaves y momentos de simpleza e intimidad? Estoy en un punto de tanta presión que surgen mis ganas de marcarle a Paolo Richi y decirle que renuncio. Pero trato de tranquilizarme y tomo una libreta y un bolígrafo. Ser escritora es mi sueño de toda la vida y si para triunfar tenía que escribir de este tema lo haría. Del análisis de ese tipo de literatura, concluí que: 1. El hombre en cuestión debe haber sido violado o abusado de niño (como mínimo). 2. Debe ser rico (para que pueda ser el Amo del universo, comprar coches caros, libros y apartamentos). 3. La protagonista debe ser pura e inocente, que se muerda el labio, se sonroje y esté locamente enamorada de él (otro caso de estupidez mortal). 4. Debe ser dominante, de aura oscura y enigmática. 5. Al final, el amor debe brotar... Por cualquier parte. 6. Debe darle una palabra de seguridad para los castigos, que son dolorosos y terminan con folladas espectaculares. ¿Podía con esto...? Quería pensar que sí, pero al mismo tiempo estaba dudosa. En ese momento, mi teléfono me informa que tengo un mensaje nuevo. Doy un salto al sacarme de mis pensamientos. “No es agradable que te rechacen. ¿Por qué no respondes mis llamadas?” Bs, N Es Mr. sexo de nuevo. Debería ser obvio porque no le respondo. No quiero saber más de él, me provoca muchas cosas. Me pone de los nervios. No confío en mí y mucho menos en mi cuerpo cuando lo tengo cerca y eso me parece demasiado peligroso. Mi celular comienza a sonar y rechazo la llamada enseguida. Pareciera que nunca me voy a liberar de él. “Ya le dije que no quiero su ayuda, puedo arreglármelas sola con mi libro” Le mando el mensaje esperando que capte mis palabras. Dejo el celular a un lado y me dispongo a continuar con lo que estoy haciendo, pero vuelve a sonar y lo tomo rápidamente leyendo su mensaje. “Me muero de ganas por estar contigo. ¿Crees que tendré que amordazarte?” Me atraganto con mi propia saliva. ¡Será un maldito descarado! ¿Hasta dónde podía llegar la desfachatez de este hombre? ¿Qué cree que soy, una cualquiera? Pongo en silencio el teléfono, no quiero contestarle y realmente me siento mal por su novia. ¿Ella sabrá que su hombre se dedica a perseguir a chicas jóvenes? La pantalla de mi celular se vuelve a encender y decido apagarlo. Estoy tratando de escribir algo, pero mi cabeza está cada vez más distraída. Bajo de nuevo a la cocina. Tal vez si como algo pueda despejarme. Suena el teléfono de la casa y respondo. —Diga. —¡No cuelgues! —dice a toda velocidad. Me tenso totalmente. Incluso su tono de urgencia me pone la piel de gallina. No va a ceder. Es muy terco. —Addison, discúlpame. Lo siento mucho. De verdad. —Estoy sorprendida. Nick no parece la clase de hombre que se disculpa porque sí—. Sí, de verdad. Te he hecho sentir incómodo. Me he pasado de la raya. —Parece sincero—. Te he molestado. Por favor, acepta mis disculpas. Yo no diría que estuviera molesta con su atrevimiento y comentarios. Me ha dejado sorprendida, más bien. —Está bien. ¿Entonces ya no quiere hacerme gritar y amordazarme? —digo vacilante. —Te escuchas decepcionada, Addison. —En lo absoluto. Surge un breve silencio en la línea antes de que Nick vuelva a hablar. —¿Puedo pedirte que empecemos de nuevo? Centrémonos en lo profesional. Paolo es un gran amigo y le debo mucho. Al ayudarte a ti, lo ayudaría a él. No estaba tan segura. El que se disculpara no eliminaba el efecto que tenía en mí. —No lo sé, señor White. —Llámame Nick. Me haces sentir mayor cuando me dices “Señor White” —Gruñe. Cierro mi boca cuando surge entre mi lengua la misma pregunta de su edad, pero es mejor no hacerlo. —Mira, al menos puedes venir y hablar con una colega hospedada en mi hotel. No es tan buena como yo, pero te puede orientarte bastante. Si quieres no tendrás más contacto conmigo. Solo… en verdad deseo ayudarte. La propuesta no suena nada mal. Y si no lo voy a ver sería mucho menos incómodo. —Podría funcionar. —Escupo las palabras impulsivamente. —Perfecto. —Parece aliviado—. Tendrás que venir hoy si quieres alcanzar a verla. —¿Hoy? —Puedo pedirle a Mark que vaya por ti si me das tu dirección. —Eso no me parece muy correcto, así que desisto. —Tengo auto y sé llegar. Estaré ahí a las siete. —Compruebo mi reloj, son las cuatro de la tarde. Tenía el tiempo justo si no había incidentes en la carretera. —Perfecto. Me gustaría decirte que me hace mucha ilusión, pero no puede ser porque no te veré. —No lo veo, pero algo me dice que está sonriendo. Su tono de voz lo delata. —Nos vemos, señor White. —No espero su respuesta y cuelgo. Me siento en el sofá por unos minutos y suspiro antes de subir a mi habitación para asearme rápidamente y vestirme para salir. Arranco a Tiny y me dirijo hacia Serene Bay. No he hablado con Lucas y menos con Nina respecto a que iré de nuevo al Hotel Opulent Have. Les mentiría y les diría la misma mierda que me he dicho desde que acepté ir a ese lugar. Tengo que escribir el libro de Richi a toda costa. Cuando llego a la gran puerta automática, estoy a punto de bajar la ventanilla cuando las puertas se abren. Miro hacia el parlante que tiene una cámara y supongo que Mark debe estar monitoreando. Avanzo por el mismo camino hasta llegar al patio circular, frente a la puerta del hotel. Mark ya se encuentra ahí y se dirige a mí. —Buenas tardes, Mark —lo saludo mientras salgo del auto. Pero él no habla y solo me saluda con la cabeza. Se gira para volver a entrar en el hotel y yo lo sigo. Se dirige hasta el salón donde conocí a Guillermo. Y me sorprendo cuando veo bastante gente. Solo que ahora están vestidos menos formales, y me tranquilizo, mi atuendo no está mal, pero no sería apropiado para un evento de gala. —Tomás —dice Mark cuando llegamos a la barra. —Dime. —Un hombre aparece detrás de ella y le responde. —Sírvele una copa a la señorita Addison. —Mark me mira, pero no puedo ver sus ojos por las gafas negras que lleva puestas—. Ahora vuelvo. Nick quiere decir algo. —¿Conmigo? —le digo y me sonrojo al instante por mi brusquedad. —No, conmigo. Por favor espere aquí hasta que la colega de Nick pueda venir. Sé a lo que vine, pero con solo pensar en ese hombre me vuelvo un manojo de nervios. Me aseguró que no lo vería, y esperaba que cumpliera su promesa. Para empezar, sé muy bien que con él soy incapaz de controlarme. Los labios de Mark se tensan, es evidente que está tratando de contener una sonrisa. Me reprimo. Él sabe lo que su jefe causa en mí. —Tranquila. —Mark dice y luego le lanza una sonrisa a Tomás. El camarero le responde de la misma forma y no puedo evitar sentir que hay algo extraño. Mark se marcha y me quedo ahí. Me giro sobre el banco donde estoy sentada. Miro a la distancia a la chica que encontré en el baño el día que conocí a Nick. Tiene un vestido casual, pero demasiado revelador. Debe de llevar bastante tiempo aquí. Está con un hombre que la abraza de la cintura cuando se pone de pie. Ella le extiende la mano como cortesía y él la toma, ambos salen del bar mientras charlan entre risas. —¿Le gustaría tomar una copa de vino? —El camarero me ofrece con una sonrisa. Estoy a punto de negarme, ya que debo manejar, cuando escucho la familiar voz de alguien. —Hola.
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