—Quiere que te compres muchos vestidos —contesta encogiéndose de hombros. Qué risa. Está llevando la regla del acceso fácil demasiado lejos. Me quito el vestido y siento otra punzada de incertidumbre cuando Zoe se lo lleva, se lo da a una joven y le indica que Nick no debe verlo. Me pongo con el resto. Voy a comprar tres como máximo, y más le vale no discutir conmigo. Gasto un millón de calorías poniéndome y quitándome un sinfín de vestidos. Hacemos tres montones: cosas que quiero, cosas que no quiero y cosas que tengo que pensar. Estoy pasándomelo bien, lo que me toma por sorpresa. Nick vuelve a sentarse en el sofá y me ve aparecer y desaparecer cada vez con un vestido distinto. —Todo le sienta bien, ¿verdad? —le dice Zoe a Nick cuando aparezco con un vestido gris, muy c

