Me observa atentamente durante un buen rato antes de que su frente toque la mía y sus labios se deslicen hacia arriba, contra mi ceño. —Ve a trabajar, Addison. —Retrocede. Me voy. Lo dejo en la acera y entro en la editorial todo lo rápido que me permiten mis piernas temblorosas. Cruzo el umbral y me encuentro con las miradas inquisitivas de Eric y de Victoria. Seguro que mi aspecto refleja lo mal que me siento por dentro. Espero que no me pregunten nada. Creo que me echaría a llorar. Los saludo con la cabeza y sigo hacia mi escritorio. Laura sale de la cocina con una bandeja llena de tazas de café. —Addison, no sabía que habías vuelto. ¿Te apetece un té o un café? Quiero preguntarle si tiene algo de vino escondido en la cocina, pero me contengo. —No, gracias, Laura —mascull

