—Lo sé —digo con toda la convicción de que soy capaz, aunque creo que mi tono parece condescendiente. No le gusta que lo llamen alcohólico, y ahora me pregunto si tiene razón o si está en modo negación. Parece muy enfadado. Ojalá no le hubiera dicho nada. —Nick, ¿cómo lo sabe? —inquiero. Se pone de pie. —No lo sé, Addison. Tenemos que hablar con Cathy. ¿Eso es todo? ¿No va a indagar y a averiguarlo? —¿Por qué tenemos que hablar con Cathy? —pregunto secamente. —Hace tiempo que no viene. Hay cosas que necesita saber. —Me tiende la mano y dejo que me ayude a levantarme. —¿Como qué? —No lo sé. Por eso tenemos que hablar con ella. —Me arrastra a la cocina. Le suelto la mano. —No. Tú tienes que hablar con ella. Es tu casa y tu asistenta —replico negando con la cabeza.

