Después de tres horas en urgencias y una radiografía, el médico ha confirmado que la mano de Nick no está rota pero que sí que ha sufrido daños musculares. —¿La ha tenido en reposo? —pregunta la enfermera—. Si la lesión se produjo hace varios días, ya debería haber bajado la inflamación. Nick me mira con cara de culpabilidad cuando la enfermera le venda la mano. —No —responde en voz baja. No. Ha estado empinándose botellas de vodka con ella. —Pues debería haber hecho reposo —lo riñe la mujer—. Y debería mantenerla en alto. Miro a Nick con las cejas enarcadas y él levanta la vista al techo mientras la enfermera le pone el brazo en un cabestrillo antes de mandarnos a casa. Cuando llegamos a la puerta del hospital, se quita el cabestrillo y lo tira a la papelera. —Per

