Me perviertes y me pides no enamorarme. Pero el amor llega acompañado del pecado, cada uno toma su lugar y enloquecen mi cordura mientras tú sacias en mi cuerpo la pasión desbordante con la que me asfixias y me dejas sin vida. Anahí Los segundos pasan lentamente convirtiendo este momento en una tortura. Me lleno los pulmones una y otra vez, pero el aire me sigue faltando, siento que me ahogo a medida que el espacio a nuestro alrededor se caldea. Sus ojos brillan, sus labios se ladean y con un gesto imperceptible me ordena acercarme. Mi cuerpo le obedece y me demuestra todo lo que está mal en todo esto, no voy con él solo por la promesa de un sexo apoteósico o por la absurda idea de que su mirada me hipnotiza… voy con él porque la falta de un vínculo emocional real me ha hecho ver espera

