Susurro tu nombre entre sollozos de dolor, imploro que vengas a mí, que me llenes con tu hombría, quiero sentir tu virilidad profanar mi cuerpo, anhelo la perversión con la que me corrompes. Ansío entregarme con los cerrados y el alma a tus pies, que me conviertas en uno de tus instrumentos mientras juegas y te diviertes con mi sexo palpitante. Anahí La puerta se abre y se cierra. Me quedo sola con él, sintiendo ese misticismo que nos une a pesar de su estado. Mis lágrimas resbalan en silencio, suspiro, me falta el aire y me muero por oír su voz. Si yo no me hubiese ido, él no estaría tirado en esta cama. Es mi culpa, siento tanto dolor, tanta angustia. —Mi señor, estoy aquí a su lado… —Me ahogo con el llanto—. Necesito que despierte y vea a su sumisa, a su esclava, a su puta. —Trago s

