Enséñame la gloria al tiempo que me atas y azotas con gula. Demuéstrame que esta vida sin sentido no es lo único que el destino tiene preparado para mí. Anahí Duarte —Bájame, maldito idiota, yo no tengo por qué obedecer al señor Sullivan fuera de mis horas de trabajo —chillo sin dejar de golpearlo, pero parece no sentir nada—. Voy a levantar una denuncia en su contra y de su jefe, por secuestro y violencia de género, no me voy a quedar de brazos cruzados —amenazo, sin embargo, mis palabras tampoco hacen el efecto esperado. Al fin me baja una vez entramos a la casa, me toma del brazo con algo de fuerza y me conduce en el interior. Es un verdadero imbécil, pero juro que no me voy a quedar de brazos cruzados, si salgo con vida de aquí, mañana mismo iré a la policía a colocar una denuncia.

