El sol se alzaba imponente sobre la gran ciudad de Nueva York , los rascacielo eran alcanzados poco a poco por los rayos del sol ... la ciudad comenzaban a activarse. Eran las 6 de la mañana apenas y ya la gran mayoría de las personas estaban vía a sus trabajos o cumpliendo con su rutina diaria.
En el penhause de unos de esos edificios se encontraba un hombre, fornido , sus músculos resaltaban con la camiseta gris que llevaba puesta, su piel brillaba a causa de sudor ; sus manos enfundadas en un par de guantes de boxeo en color n***o.
Golpeaba con furia un saco de box. Propinandole mortales derechazos alternados con golpes de su puño izquierda, la fuerza era tal ; con la que estaba propinando sus golpe, que el saco no aguanto , rompiéndose, dejando salir todo su contenido en el suelo. La arena callo a sus pies.
Suspiró frustrado , ya esos sacos no los hacían como antes ... no aguantaban una simple paliza por su parte. Con los dientes desajustó el amarre de sus guantes para lograr quitárselos, molesto los arrojó a un lado.
Tomo una pequeña toalla de gimnasio para secar el sudor de su frente junto a una botella de agua helada que bebió casi hasta el fondo.
- Bravo , bravo - se escuchó una voz masculina irrumpir en el lugar , aplaudiendo ante la ardua rutina que desempeñaba el contrario.
El recién llegado iba vestido de traje, con su cabello muy bien peinado; tan contrario al otro hombre que se veía desaliñado y estaba colmado en sudor.
- ¿ Que carajos quieres Luis Alberto? - gruño al recién llegado, no se encontraba de humor para visitas.
- Cálmate - el recién llegado, llamado Luis Alberto, alzó las manos en son de paz - solo vine a informarle que ya todo está listo y pautado para tu viaje , este fin de semana.
Al escuchar esto, chasqueo la lengua con fastidio , acababa de arruinar su día.
- Dominick , no podemos seguir postergando este viaje , hay asuntos que tratar - Luis Alberto desabrochó el saco de su traje y tomo asiento dónde deberían estar los espectadores de los ejercicios de Dominick, aunque cómo era usual, el hombre se encontraba solo.
- ¿ Es que acaso el gran Dominick Carbajal tiene miedo de viajar ? - quiso molestar a su jefe , que más que eso era su amigo de infancia.
- Que te jodan Luis Alberto - escupió lleno de irá , dirigiendo sus pasos hacia la puerta de salida de aquel cuarto destinado para ejercitar su cuerpo.
Luis Alberto suspiró resignado, sabía que nada podía calmar el mal humor de su amigo ... ese mal humor de bestia que lo acompañaba desde días antes, desde que se declaró que se debía realizar aquel dichoso viaje.
¿ El motivo ? muy simple: regresaría a ese lugar donde su pasado debió haber quedado enterrado.
¿ Pero por qué temer ? ya Dominick Carbajal no era aquel muchachito de 18 años noble y bondadoso que vivía en la hacienda más grande de la región . Los años había pasado y no en vano... Ahora era todo eso que sus padres querían que fuera y más , mucho más.
Las fibras que componían su corazón en antaño fueron mutando hasta convertirse en un frío y duro corazón de concreto , carente de sentimientos; carente de empatía ... Dominick era un Carbajal en todo su esplendor.
" La fiera Carbajal" así lo llamaban los que lo conocían y les había tocado hacer negocios con él en algún momento de su vida , implacable cuando se trata de cerrar un trato; haciendo negocios ventajosos para su compañía, en pocos años había logrado más de lo que su padre logro en décadas.
Las empresas Carbajal se habían expandido con gran rapidez , adquiriendo y fusionándose con pequeñas empresas claves en el área de los negocios, abarcada una gran cantidad de campos desde construcción hasta distribución de alimentos y textiles...
Nunca nadie imagino que Dominick pudiera hacer todo lo que hizo, siempre lo habían subestimado pero calló la boca de todos y demostré ser el mejor en lo que hacía.
Se convirtió en un hombre culto, CEO de las empresas Carbajal, socio de un bufé de abogados muy importantes e inversor en múltiples campos más, simplemente se había transformado en un hombre implacable, de tener , rodeado de lujos , de mujeres y falsas amistades ... todo lo que en el pasado odio hoy en día era su vida, su razón de ser: impresionar a la sociedad...
Tenía todo lo que podía desear y más pero aún así no era feliz ... el ¿ por qué ? muy difícil de explicar .. era mucho lo que se vivía en 10 años y Dominick Carbajal lo sabía muy bien... cómo la vida cambiaba de forma drástica.