La hora y media de vuelo hacia los Ángeles transcurría demasiado lenta para el gusto de Jena, quien se encontraba mortificada por el surgimiento de unos extraños sentimientos negativos para con su amiga. Para ella era nuevo sentirse incómoda sabiendo que a Dakota le gustaba el mismo sujeto que a ella, eso nunca había sucedido. Bueno, tampoco es que ella se sintiera atraída por muchos chicos.
Pero es no era todo lo que le inquietaba, lo peor de todo era lo que su mejor amiga opinaba de ella ¿Cómo que sabía que no se fijaría en él? ¿Por quién rayos la estaba tomando? ¡¿Una mojigata?! Si bueno, era reservada, pero eso no quería decir que no pudiese gustarle un hombre.
En la vida se sintió tan enojada con Dakota como ese día, es más, era la primera vez que ella le menciona una cosa como esa. Jena mira de reojo a la castaña quien guardaba una sonrisa en los labios mientras escuchaba música con sus audífonos, ¿Estaría pensando en el sujeto de traje? La rubia muerde sus labios, le daba coraje que le gustara… entonces fue cuando recapacito, ¿Qué estaba haciendo? ¿Riñendo mentalmente porque su amiga le gusta el mismo tipo que a ella?, eso era una completa locura.
Niega, aparta esos pensamientos irracionales de su cabeza, respira profundo e intenta disfrutar del vuelo. No iría a los Ángeles únicamente para amargarse la existencia, era estúpido que tuviera esas inclinaciones cuando ni siquiera conocían a ese hombre, el cual seguramente ni les presto atención. Se notaba la diferencia de clase, era un tipo importante, por como lo trataron las aeromozas y ese arsenal de guardaespaldas seguramente era un político o algún empresario multimillonario.
Debía sentirse tranquila, porque nada sucedería entre Dakota y ella. Era las mejores amigas del mundo, y ni siquiera un hombre por muy atractivo que este fuese podría arruinar su relación de hermandad.
[…]
Al transcurrir las horas correspondidas del vuelo, las amigas seguían en completo silencio. Para cuando el avión aterrizo, Jena y Dakota se irguieron en sus asientos esperando el momento para bajarse.
—Estoy emocionada por estas vacaciones —Exclama Jena olvidando por completo lo sucedido.
—Y yo por conocer a ese tío —Contesta Dakota justo cuando el sujeto de la discordia pasaba a un costado de ellas dos, dejando un rastro de su fragancia —. Tengo que salir con él —Susurra la castaña admirando la espalda ancha del desconocido.
Jena observa la emoción de su amiga y luego lleva la vista hacia el sujeto por él que comenzaba a crecer una pequeña riña entre amigas, y justo en el momento que Dakota se quitaba el cinturón de seguridad, Jena se percata que es observada por una mirada de reojo por parte del extraño, lo que le puso los vellos de punta. ¡Se quedó fría en su asiento!
Dakota hace amago de ponerse en pie pareciendo deseosa, pero más que nada decidida, mientras que Jena seguía sentada estupefacta por aquella mirada azulada tan intensa, la chica mordía sus labios pensando el motivo del por qué la miro de esa manera. De pronto la comitiva de guardaespaldas fue detrás de su jefe sacándola de su estupor, a ellas les tocaba esperar que todos abandonaran el avión para poder salir.
—¡Rayos! ¡Rayos!, se me va a escapar el hombre — Dakota exclamaba muy impaciente mientras todos los acompañantes salían.
—Dakota —Jena intenta decir algo, pero para ese entonces esa parte del avión quedo en completa soledad.
—Vamos amiga, dejaste que los guardaespaldas salieran primero, muévete —La castaña la ánima a pararse de si asiento.
Para cuando el último escolta salió de la zona vip, Jena y Dakota siguieron el mismo camino que ellos tomaron. Las chicas hacían la fila para bajar del avión, ya que ellas no tenían ciertos privilegios como cierta persona, y mientras pasajero por pasajero salía por la puerta, Jena les daba plaza a todos, la fila avanzaba dejándolas a ellas de última.
—Jena, ¿Qué demonios estás haciendo? Estás dejando pasar a todo el mundo, sal de una vez por todas —Su amiga le exige sabiendo que su oportunidad se le escaparía —. Muévete, quieres.
—Es que no me dan paso —Hacia su mejor esfuerzo para mentir, no obstante era evidente que ella estaba dejando pasar a los pasajeros.
Una pareja de ancianos se acercaban caminando a paso de tortuga, Jena pilla a los abuelos y supo que su amiga tomaría esa oportunidad para escabullirse para salir. Pero desde luego que la rubia no estaba dispuesta a permitírselo, no conseguiría nada con ese hombre.
—Si no vas a pasar lo haré yo, amiga —Hace amago de pasar, pero Jena la detiene por el brazo.
—Espera que pasen los abuelos, Dakota —Su amiga la mira como si se hubiese vuelto loca, pensó argumentar algo, pero entonces los ancianos salieron.
Faltando solo unas pocas personas para bajar, al final Jena decidió salir, creyó que con ese tiempo ese atractivo hombre se marcharía del aeropuerto… ambas bajaron del avión, y tanto Jena como Dakota comenzaron a buscar por todos lados, pero era muy tarde, el desconocido no estaba por ninguna parte.
—¡¿Qué rayos te pasa, Jena?! Dejaste que todos pasaran cuando sabías que tenía prisas por bajar para hablar con ese hombre, amiga en serio te falta ser más astuta en esta vida. ¿Cómo pretender tener un novio?
—¿De qué estás hablando? —Intentaba controlar el enojo, pero Dakota no se lo estaba poniendo nada fácil.
—¿Cómo de qué?, ¡ya sabes!, te dije que quería hablar con ese tío y tú vienes y te das la bomba para salir del avión. Demonios, amiga te amo, pero a veces me provoca jalarte las orejas.
—No me refería a eso, sino a la parte de tener novio —Dakota observa la expresión de Jena y se siente mal por su cometario —. ¿Crees que no puedo tener un novio, o fijarme en alguien?
—¿Cómo en quién?, te he presentado muchos chicos y a todos los has rechazado —La castaña se cruza de brazos —. No me parece que desees mucho querer tener un novio, pero ya sabes que a mí sí que me gustan y ese tío que vi en el avión sí que me gusto.
Estaba con la boca abierta, Jena no se podía creer que su mejor amiga creyera que no le interesaba mantener una relación con un chico solamente porque rechazo a todos esos buenos para nada que le presento. Es que ni valían la pena mirarlos, y dado su propio pasado, pues tampoco es que podía irse a lo loco en liarse con cualquier hombre. Pero claro, Dakota no conocía esa parte de su vida. No obstante, no le daba derecho de pensar de esa manera y menos en medio del aeropuerto.
—¡Oye!, lo siento sí. Es que bueno esperaba conocer a ese hombre —Se aproxima a ella —. No quise decir eso, solo que… —Suspira —. Bueno, porque mejor no nos vamos al hotel —Le sonríe como zanjando el tema.
—Sí.
Pero Jena no se sentía nada bien, las palabras de su amiga decían mucho. Ella creía que no tenía lo necesario para conseguir un novio. Enfatizo que no sabría cómo llevar una relación, y eso sí que la enojaba mucho. En el avión creyó que aquello era ridículo, pelearse por un hombre que no conocían, ¡Por favor! Eso era lo más absurdo de la vida. Estuvo tranquila por un rato hasta que Dakota le hizo ver que tenía que demostrarle lo contrario, que no era ninguna tonta y que también podía sentirse atraída por un completo extraño.
Y mucho más, después de apreciar aquella fugaz mirada, no estaba loca, él la miro… ¡A ella y no a Dakota! Eso tenía que decir algo, pero un momento, susurro esa voz interior ¿Por qué ese aconteciendo la emocionaba tanto?, ni lo conocía.