Pero lo más asombroso de la situación era que, no le molestaba que ella se burlara de él. Sinceramente no le incomodaba. Además se reía tan bonito, que prefería que se riera de él a que estuviera triste o enojada. Por ese motivo la dejo ser, a cambio sonrió abiertamente, pero mordiendo su labio inferior. —Agradezco que sea de noche y no haya nadie por allí tomando fotos de mí. —Siempre hay alguien —Contesta dejando de reírse, su expresión se volvió tensa. Alan la miro y sospecho la razón por la que cambio de expresión, era entendible. Hasta él estaba furioso por la pendejada del acoso de los reporteros, eran una molestia andante. Le ocasionaron muchos problemas, unos que ahora debía solucionar. La camioneta de Alan frena ante un inmenso portón n***o con las insignias A.G grabadas en do

