¡Me estoy volviendo loco!

5000 Words
— ¿Como rayos llegaste aquí arriba? — Pregunté como si pudiese darme una respuesta. me la quedó mirando perplejo, era como si tuviera vida propia. Había algo en sus ojos sentía que me observaba sabía que estaba loco si pensaba que un oso de peluche tiene vida propia. Si estoy completamente solo en esta casa ¿Cómo se explica que allá llegado aquí? Era cómo se me estuviese enfrentando a una pelea callejera entre cierro los ojos y me quedo observando el peluche. Mi concentración fue interrumpida por el teléfono de Caroline que empezó a sonar nuevamente. Había olvidado por completo que mi llevaba conmigo en los bolsillos. Muerto de pánico sacó el teléfono del bolsillo y observó en la pantalla, es una llamada de un número desconocido, me encogí de hombros y conteste. Suponía que debía ser el agente inmobiliario. ¡Me estoy volviendo loco! -pense- Para rematar, solo me quedaban dos pastillas y no había logrado comunicarme con Carolain, para que trajese algo más. Pero por lado pensaba que Carolain debió haber llegado hace horas, Según ella tomaría el primer vuelo de California a Oklahoma. Pero parece que no lo hizo. Pronto la linterna empieza a fallar, y aunque le daba algunos toques no lograba hacerla encender nuevamente, hasta que finalmente se terminó apagando. El teléfono empieza a sonar nuevamente, lo cual me hace pegar un brinco del susto, era un número desconocido de seguro era el mismo responsable de ese mensaje de mal gusto. Sin embargo decido responder. — ¡Hola! ¿Carolain? — Preguntó con incertidumbre, era como si no estuviera completamente seguro de que fuera ella ¿Pero que demonios? ¡Es es la voz de Mike! ¿Que rayos hace Maick llamando a Carolain? — ¡Hola! ¿Que ocurre? — Respondí con total naturalidad — ¡Hola! Carolain, no se escucha muy bien — Hay interferencia en la llamada, no logro entender bien lo que quiere decir pero estaba seguro que era la voz de Maick — ¡Hola! ¿Estás allí? — Preguntó aunque no lograba escuchar muy bien, De inmediato hay silenció un pitido intenso atormenta mis oídos. El teléfono se a quedado sin señal, por lo que la llamada se cancela, me quedo observando la pantalla pero no tiene ni una sola barra de señal a quedado completamente sin cobertura. En completa oscuridad, con un teléfono sin cobertura y totalmente solo en una casa repleta de ruidos extraños, y carente de servicios. Lo que estaba era desesperado por salir de aquí. De pronto el equipo de sonido se enciende lo que me hace dar un salto del susto y cae el teléfono al suelo. — ¡Pero que demonios! ¿Quien rayos puede ser? — De inmediato, tanteo en medio de la oscuridad, tratando de encontrarlo pero fue inútil, solo logré conseguir el oso de peluche, lo tomo en mis manos y como si se tratase de un morral lo coloco sobre mi espalda, mientras lo tomo por uno de los brazos junto a la linterna y bajo rápidamente las escaleras. El sonido provenía del mini bar, era una de esas canciones que le encantaba escuchar a mi padre los fines de semana para dedicárselas a mi madre pero estaba completamente seguro que el tema de esta canción no se lo habría dedicado a mi madre jamás. No tenía idea de por qué se estaba reproduciendo un tema tan triste y deprimente como este. Te miro y pareces dormida, Aprisionan tus manos un ramito de azar, Un sueño profundo y muy triste Del que ya nunca te despertarás. Te han puesto tu traje de novias, Ese que en la iglesia ya no lucirás, Tus pálidos labios dormidos El sí emocionado, no pronunciarán. Y te vas, y te vas, Al cielo vestida de novia te vas Y un coro muy triste de angeles, Sollozan la marcha nupcial. Y te vas, y te vas, Al cielo vestida de novia te vas Y un coro muy triste de angeles, Sollozan la marcha nupcial. Finalmente llegó al bar observó detalladamente el equipo de sonido, hasta que consigo el botón de apagado, lo presiono y todo parecía estar perfecto. Cuando de pronto el sonar de la campana del reloj anuncia las 2:20 de la mañana y se detiene. De inmediato me acerco y lo descuelgo para llevarlo a la mesa y ver por qué se había detenido. Pero moría de hambre, así que antes iba por algo de comer, voy a la cocina y me dirijo al refrigerador con la firme intensión de comerme una manzana para amortiguar el hambre, pero valla sorpresa la mía que solo había una garrafa de jugo de naranja, un paquete comenzado con unos panes de sándwich y algunos vegetales. Saco el paquete de pan, un tomate y la bolsa de lechuga, junto con la garrafa de jugo y coloco todo sobre la encimera. Miro por la ventana de la cocina, la lluvia había cesado y sol había empezado a brillar, Yo moría de ganas por tomarme un trago de café y si la gente años atrás tomaba agua del río, suponía que no había ningún problema con que me tomase el agua de la lluvia. Solo esperaba que la cuneta que había echo mi padre en el jardín para recolectar el agua de la lluvia aún estuviese allí. Tome una jarra de acero inoxidable un poco deteriorada pero eso era lo que menos me importaba por ahora. Hacia algo de frío así que voy primero a mi auto abro el maletero y saco una chaqueta negra de capucha, me la colocó me cubro con la capucha y la aseguró, cierro nuevamente el maletero y voy a buscar agua. Al llegar al sitio me doy cuenta que está completamente cubierto de hiedra y no permite ver a mi alrededor. Resignado regreso al interior de la casa. Recordé que había visto un par de libros en el salón así que fui por uno de ellos para disponerme a leer después de todo no tenía más nada que hacer y así no pensaba en el hambre que me atacaba despiadadamente. Me dirijo al salón y paso mi dedo índice por la fila de libros y finalmente decido escoger uno con el título. Matar es fácil de la autora Agatha Christie: Relata la historia de una anciana, la señorita Pinkerton, quien en el transcurso de un viaje en tren, Luke Fitzwilliam se sienta junto a ella. Quien en una de esas conversaciones pasajeras que se tienen con los compañeros de viaje. Le explica que en el pueblo de Wychwood están teniendo lugar una serie de asesinatos, aparentemente perfectos, y le confía sus sospechas acerca de que la próxima víctima será el doctor Humbelby. Fitzwilliam no toma en consideración los temores de la anciana hasta que, al día siguiente, lee en el periódico que el doctor Humbelby ha desaparecido y la señorita Pinkerton ha sido arrollada por un coche cerca de una comisaría. ¿Simple coincidencia? Para averiguarlo, el señor Fitzwilliam decide trasladarse al enigmático pueblo para, una vez allí, descubrir que no solo está repleto de secretos, sino que, escondido entre todos ellos, esperando el momento ideal para volver a actuar, se encuentra el asesino. Estos gustos de lecturas, eran de mi madre básicamente tenía toda la colección de libros de esta Escritora Británica. Lo que me hacía pensar que de seguro de allí abría heredado mi hermana sus comentarios de mal gusto e ideas macabras. Aunque por fortuna, a pesar de tener estos gustos tan oscuros por la lectura, mi madre tenía unos sentimientos hermosos. Había leído un par de páginas, pero el sol empezaba a resplandecer por la ventana con gran intensidad, atravesando los rayos a través de la ventana y chocando contra mi espalda. Los rayos del sol eran picosos y rápidamente me hizo levantarme de la silla e ir a la cocina por algo de comer. El hambre me había empezado atracar de nuevo. Fue entonces cuando recordé que había sacado del refrigerador unos panes para preparar un sándwich ¡Moría de hambre! Fue cuando recordé que no lo había preparado, por qué había salido a buscar agua para preparar un café pero no había podido encontrar la cuneta a causa de la hiedra que cubría gran parte del suelo y no permitía observar. Salgo de la casa y voy al cobertizo a buscar la máquina podadora para acabar con la hiedra y darle un mejor aspecto a la casa y me encuentro con el dispensador de agua que mi madre usaba para regar las plantas. ¡Si! se que era absurdo, y que no tenía ningún sentido coherente que después de llover, regara las matas. Pero había tomado el dispensador en mis manos y recordé cuando pedía a mi madre regar las plantas por qué me imaginaba lo feliz que las hacía al darles agua y solo lo hacía para a observar como absorbían el agua. Tengo un pequeño ramo de hojas en mis manos, le aplicó un poco de agua y me quedo allí observando como lo único verde y reluciente en esta casa eran las plantas, me muevo hacía un costado y aplicó un poco a uno de los arbustos y noto algo extraño en el. Dejo el dispensador sobre el sueldo y me inclino un poco para introducir mi brazo entre sus ramas y ver de qué de trataba. Pero me sorprendo al darme cuenta que era ese bendito oso de peluche, ese bendito oso que ya había recogido una vez entre la hiedra que estaba en el balcón de mi habitación, el mismo que había visto en el ático ¡Y ahora estaba aquí! ¿ A caso tiene vida propia? ¿Que clase de broma pesada era está? Tomo el oso de peluche y me siento en aquellos patéticos columpios que mi padre construyó para mi hermana, ahora estaban completamente repletos de óxido. Mientras observó con recelo el peluche y pensaba que hacer con el. ¡Quizás debía quemarlo! Así dejaba de aparecerse de pronto en cualquier parte de la casa. Nuevamente mi estómago me recuerda, que desde la mañana del día anterior, no había comido nada. Dejo el peluche en el suelo me levanto y me dirijo al cobertizo por lo que había ido a buscar en un principio: La podadora, de inmediato tiro de la cuerda y empiezo a pasearla por todo el jardín. Cuando choca con algo que duró que obstruida el paso, sonaba como si fuese hierro, alguna especie de tubería quizás. Me detengo y apagó la podadora para acercarme a ver de qué se trataba. Había encontrado la cuneta que hizo mi padre para almacenar el agua de la lluvia, ¡Pero no solo eso! le había instalado una especie de tubería que parecía surtir agua a la llave del fregadero. Con mis manos aparto un poco la hiedra seca e intento girar la llave, pero estaba atascada, era imposible abrirla, me levanto y corro al cobertizo nuevamente por la caja de herramientas de mi padre, de seguro tenía algo allí que me ayudaria a mover la llave. Una vez en el interior de la casa, el teléfono empieza a sonar nuevamente recuerdo que al sonar el equipo de sonido me asustó y el teléfono quedó en el cobertizo. Observó la escalera con recelo, no quería subir hasta allá. Así que solo deje que el teléfono dejara de sonar. Rápidamente me dirijo al depósito que estaba debajo de las escaleras a ver si corría con suerte y conseguía allí la caja de herramientas. Ciegamente empiezo a tantear por el suelo hasta que finalmente la consigo, con ambas manos la tomo con fuerza y la traigo hacia afuera para aprovechar la claridad que aún entraba a través de la ventana. Abro la enorme caja de herramientas, y sabía que no le faltaba nada era enorme y no le cabía algo mas. Pero honestamente no sabía lo que buscaba luego recordé que estuve jugando al plomero cuando llegue y lo que me podía servir estaba bajo el fregadero. Rápidamente me levanto y me dirijo hacia el fregadero y allí estaba esa cosa de acero enorme y pesada que no sabía cómo mi padre manejaba con tanta facilidad. Me voy nuevamente al jardín me acerque a la tubería y coloco la la herramienta extraña con forma de pico de ave que debía ajustar para poder girar la llave. Luego de ejercer un poco de fuerza termina cediendo y al cabo de unos segundos finalmente la logro abrir. Rápidamente me levanto y me dirijo nuevamente al interior de la casa con la esperanza de conseguir que saliese algo de agua de la tubería cuando de repente escucho voces que vienen de arriba. Dejo la llave sobre la mesa y doy dos pasos, luego pienso que lo mejor sería llevármela en caso de algún intruso. Rápidamente me dedico a subir los escalones y ver de qué se trataba ese ruido que provenía de arriba, pero a medida que me iba acercando no escuchaba nada. Sin embargo termino de subir e inspeccionar en cada una de las habitaciones y todo parece estar bajo control. Cuando de repente escucho un estruendo que provenía de abajo, rápidamente corro por el pasillo y me asomo por las escaleras veo una sombra negra pasar rápidamente me escondo para evitar se descubierto por quién quiera que sea que estaba invadiendo propiedad privada e intento bajar las escaleras sin ser descubierto pero el rechinar de las tablas me delataba. Resignado termino de bajar rápidamente y una vez abajo me doy cuenta que el sonido que había escucho allá arriba era la escalera del ático. Se había desplegado aunque no entendía por qué ni comí había sucedido tal cosa. De inmediato me dirijo a la cocina y tomo la linterna que había dejado puesta sobre el refrigerador y me dispongo a subir los escalones, una vez allí arriba enciendo la linterna y doy un vistoso. La llave que anteriormente había visto guindada en uno de los marcos del techo del cobertizo se estremecía como si alguien la estuviese moviendo y pronto cae al suelo. Mis ojos se abrieron como platos y mi corazón empezó a latir rápidamente. De inmediato baje los escalones, escucho pasos que provienen de arriba es como si alguien estaba corriendo por el pasillo. Rápidamente corro a la cocina y tomo uno de los cuchillos. — ¡Quién quiera que sea no me vendrá a hacer daño! Esta es mi casa ahora — Vociferó enojado. Escuché que estában bajando por las escaleras muerto de pánico me acerco a ella intentando demostrar ser valiente y esperar a ver quién era el que estaba bajando me quedo allí de pie frente a las escaleras pero al cabo de unos minutos no bajo nadie no había nadie lleno de ira subo frenéticamente hasta llegar arriba luego de observar a mi alrededor está todo oscuro. — No hay nadie acá — Término de subir y empiezo a caminar por los pasillos sigo escuchando los pasos pero no veo a nadie y luego escucho como un zumbido como si se tratase de alguna secadora, un lavavajillas o algo parecido. Pero no entendía que hacía un aparato de esos acá arriba me voy acercando sigilosamente y descubro una biblioteca me doy cuenta que de allí proviene el sonido ¡Pero era una biblioteca! ¿Como rayos podía emitir ese sonido? Así que se me ocurrió moverla a un costado. Había visto en todas las películas de terror que siempre detrás de una de estas hay una puerta secreta Y aunque viví en esta casa durante mucho tiempo y nunca descubrí una de ellas quién sabe quizás estaba tan bien oculta que nunca la descubrí. Y allí estaba era una puerta bastante angosta me acerco a ella y sigo escuchando ese zumbido decidido colocó la mano en el cerrojo e intento abrirla pero fue inútil la puerta no habría estaba cerrada con seguro. Me preguntaba cómo podía provenir de allí dentro algún ruido o haber alguna persona allí dentro si para empezar la puerta estaba oculta tras un librero y en segunda estaba cerrada con seguro como alguien podría haber entrado y luego colocar el librero. ¡Era imposible! Sin embargo me hacerlo a la puerta, colocando mi oído sobre está y pregunto. — ¿Hay alguien allí? — Luego caigo en cuenta que mi pregunta fue estúpida, así que decido bajar y buscar en la sala alguna llave que me diera acceso a esa puerta. Recorrí toda la casa. Seleccioné todos los juegos de llave que conseguí. Alguna de estas debía servir para abrir esa puerta. Rápidamente subí los escalones hasta llegar arriba e inicio con el primero juego de llaves, luego el segundo y después el tercero. Ninguna llave era de este tipo de puertas era más bien de las antiguas que pertenecían a la casa cuando nosotros llegamos. Lleno de molestia tiro las llaves al suelo y bajo nuevamente a la sala a ver si consigo algunas otras llaves que fuera la correcta para abrir esta puerta. Entonces recordé que cuando estaba acomodando había visto unas llaves en la habitación de mis padres. Por lo que rápidamente entró a por ellas al estar de regresó a la sala encuentro uno de los taburetes sobre el suelo no recuerdo haberlo dejado caer al pasar y tampoco recuerdo haber escuchado ningún golpe al caerse. Sin embargo me frunce de hombros, me incline para recoger el taburete y devolverlo a su sitio. Doy un vistazo a mi alrededor, todo parecía estar normal. Subo nuevamente las escaleras y me dirijo al pasillo e introduzco una de las llaves en el cerrojo el cual encajó perfectamente al principio pensé que la puerta abriría pero me equivoqué seguía trancada no quería abrir le doy unos cuantos golpes pero fue en vano lleno de frustración me tiró al suelo y colocó mis manos sobre la cabeza. Meto mis manos en el bolsillo y saco el último par de pastillas que me quedaban para tragarlas en seco ya que no había agua en la casa De repente el equipo de sonido se enciende y de nuevo y empieza a sonar esa canción triste de hace rato. — ¡Qué demonios! — Cómo se enciende ese maldito aparato de pronto Bajo las escaleras y me dirijo a la sala hay una sombra negra allí, el equipo de sonido deja de sonar de pronto me quedo paralizado de pronto siento que alguien ha puesto su mano sobre mi hombro doy un brinco del susto la piel se me eriza como gallina, poco a poco me giro hacía un costado y poder observar de que o quien se trataba. Era Maick. Quién sonríe al darse cuenta que me han pegado un susto de mierda. — Casi me hago unos pantalones — Le susurró mientras le hago seña que hay alguien dentro de la casa — ¡Siempre fuiste un cobarde! — Comento con arrogancia. Si era cierto siempre fui un cobarde hasta en la escuela lo era hasta que mis compañeras se copiasen de mi en las pruebas. Solo el echo de pensar de ser descubierto me ponía los nervios de punta. Sin embargo para sacarme la idea de la cabeza camina hacia la puerta que iba a dar al comedor, al cuál lo veo entrar pero la oscuridad no me permite ver nada más y se desaparece ante mis ojos. Me quedo allí esperando que vuelva a salir de esa oscuridad y nuevamente me sorprende detrás de mi. — ¡Me vas a matar de un infarto! — Exclamé colocando la palma de mi mano, sobre mi pecho, mientras sentía como el corazón latía frenéticamente mientras amenazaba con salir de mi pecho. — ¡No hay nadie! Todo está bien — Comento con tranquilidad, me había pegado otro susto, Pero esta vez no lo ha hecho con mala intención. Solo que tenia los nervios de punta hay muchas cosas en esta casa que no están bien acá pasó algo terrible y quiere volverme loco — ¡Paolo! ¿tú estás bien? — Pregunta con preocupación, mientras yo solo observó aquella puerta en dónde sumergida en completa oscuridad. — ¡Estoy seguro que vi una sombra allí! — Responde sin más, sin quitar mi mirada de esa puerta. — ¿Estás bien? — Insiste nuevamente en preguntar Agitó mi cabeza un poco para indicarle que que no lo estoy, estaba perplejo y no podía quitar mi mirada de aquella puerta en dónde sabía perfectamente que había visto alguien allí — ¡No hay nadie! Todo está bien — Asegura Maick con la intención de calmarme — ¡No! Nada está bien están pasando cosas — — ¡Todo está en tu mente! si continúas así te vas a volver loco — Ya lo Estoy, ya estaba enloqueciendo era tarde lo que era intentaba volverme loco y lo estaba consiguiendo estaba empezando a ver cosas donde quizás no las había. — ¡Ya lo Estoy! — — ¿Sigues tomando las pastillas? — — Ya es la segunda vez que veo esa sombra — Respondí, muerto de miedo ignorando por completo su pregunta con respecto a si estoy o no tomando o no las pastillas. Maick, echa un vistazo hacia la mesa del comedor donde me había sentado a jugar el detective en la cual le llama la atención la carta que había encontrado en mi bolsillo. — ¿Qué es esto? — Pregunta Mike, mientras tomas los pedazos de papel en su mano — Una carta que me encontré en los bolsillos — Respondí sin más Sin decir una sola palabra simplemente las recogió los trozos de papel y los guardo en uno de los cajones del mini bar. — ¿Has visto Caroline? — Pregunta Maick. No sabía porque exactamente me estaba preguntando por ella, Aunque si la había visto. Pero... no estaba muy seguro de que fuera ella exactamente. Quizás Solo fue una mala jugada de mi mente Sin decir una sola palabra solo meneo mi cabeza en señal de un ¡No! A su pregunta — ¿Sabes algo de ella? ¿sabes si está bien? — Pregunta Maick Meneo mi cabeza nuevamente para responderle con un no. — ¡No tengo idea! — Pensaba.... Quizá si le decía que la había visto, pero que no estaba seguro realmente si era ella o no me tildaria de loco. ¡Aunque yo lo había hecho! No quería seguir dándole motivos para que pensara que así de esa manera y menos que menos que quería darle la razón . Y darle motivos para creer que el tenía la razón y que estaba completamente loco — ¿Cómo que no sabes? — Pregunto con ironía — ¡No lo sé! — Respondí sin más — ¿Cómo es que no sabes dónde está Caroline? — Pregunta Maick una vez más, está vez haciendo énfasis en Caroline — ¡No sé! No sé dónde está, No sé nada de ella, no sé si está bien, No la e visto — Respondí tajante — ¿Por qué insistes tanto en saber sobre Caroline? ¡Por qué te importa! — Respondí con ironía ¡Qué! ¿a caso ellos eran amantes? No entendía si Caroline, era mi novia, cuál era la preocupación que tenía Maick por saber si la había visto o no -pense- — ¿Por qué insistes tanto en saber si está bien o si se algo de ella? ¡A caso hay algo que yo deba saber! — — Por nada, ¡Amigo! solo pregunto — Dijo mientras colocaba a la palma de su mano sobre mi hombro — ¡No me convences! — Dije mientras tomaba su mano y la apartaba de mi — ¡Mira! a próxima vez que tú creas ver algo cuenta hasta diez ¿Sí? eso ayuda mucho — Asentí con mi cabeza, en agradecimiento a su consejo, después de todo por su culpa estoy en este mundo, después de aquella vez que me inyectaron esa droga en mi en mis venas tuve la necesidad de tener más de ella y recurrir a las pastillas las cuales me ayudaban mucho a no perder la cabeza. Aunque en este caso no estaban haciendo efecto. Parece que después de todo Maick tenía razón debía dejar esas pastillas, De todos modos las últimas dos ya me las había tomado así que de ahora en adelante Supongo que debería de tener la mente más clara y dejar de alucinar y escuchar cosas donde quizás no la había. De seguro, tenía razón y todo estaba en mi mente a causa de esas pastillas, después de todo debería hacerle caso y dejarlas. Aunque sabía perfectamente que su consumo excesivo no estaba bien lo necesitaba, ahora estaba completamente solo en una casa que desconozco por completo y sin una sola de esas pastillas, y ya estaba empezando a perder la cordura. — ¡Está bien! — respondí sin más tenía mi cabeza en otro lado, solo pensaba que digo mi madre si supiera como terminé. estaría muy decepcionada de mi. — ¡Piensa lo que te digo! Tu eres más fuerte que eso, no permitas que acabe con tu vida y te arruine la vida como me la arruinó a mi — — Tranquilo — — ¡Solo prometeme que lo vas a dejar! — — ¡No puedo! — — ¡Vamos Paolo! no seas cobrarte ¡Por su puesto que puedes! no permitas que te pase lo que a mí, no lo hagas Paolo — Lo veo marcharse, mientras yo quedo allí, perplejo observando a mi alrededor, fue entonces cuando tome la decisión, que debía acabar con todo aquello que me estaba volviendo loco, y para hacerlo debía ocultar todo esos objetos que no favorecen en nada empezando por ese reloj que se detiene a las 2:20, definitivamente estaba descompuesto no tenía remedio siempre se detenido a la misma hora, esa pelota la pelota de goma que estaba seguro que había guardado en un cobertizo y que al despertarme la encontrado un lado de mi y ese peluche se maldito peluche que había encontrado en medio de las plantas del jardín el mismo peluche que había encontrado en el ático y entre los arbustos. Al igual que el Buda que aunque no me había hecho ningún daño no me gustaba, Tenía algo que que no me daba buena espina. Así que también lo recogí y lo guardé abrí la puerta que estaba debajo de las escaleras donde mi madre solía guardar las escobas y los productos de limpieza pero mi hermana y yo siempre usamos ese pequeño escondite para ocultarnos cuando jugamos a las escondidas. Ahora ocultaría allí estos objetos para evitar verlos nuevamente. También estaba ese equipo de sonido que solía encenderse solo de pronto, Lo desconecté para asegurarme de que así no se volviese encender baje una pequeña mesilla y la coloque en la puerta así me aseguraría de que nadie entrase por esa puerta y que de ninguna manera esos objetos salieran de allí. Pero me quedaba algo más por hacer volver a colocar la biblioteca que tapaba esa puerta que no había logrado abrir. Tomé la podadora y corte toda la hiedra que cubría la casa, para darle así un mejor aspecto. Si queríamos vender la casa para empezar teníamos que hacer lo posible que no pareciera una casa de de película de terror porque así nadie la compraría. Me sorprendí al ver una pala enterrada en medio del jardín recordé que había metido en la cajuela del auto esa pala, en caso de alguna emergencia, aunque no sabia con exactitud que tipo de emergencia, Pero de lo que si estaba seguro, era que yo no lo había sacado de allí. Rapidamente y sin perder la cordura corrí hacia el auto abri la cajuela y no estaba, Me Rasqué un poco la cabeza como si así lograra aclarar mi mente y descubrir cómo salió esa pala de la cajuela que ahora estaba enterrada en el jardín Estaba seguro que todo lo raro que estaba ocurriendo en esta casa tenía que ver con esa puerta que estaba cerrada y que no había manera de abrirla o quizás no como comúnmente se hacía con una llave debía hacerlo a las malas. Rápidamente corrí hacia el cobertizo y busque en la caja de herramientas de mi padre tomé un martillo y un cincel. Subí quité la biblioteca, tomé el martillo y en cincel y empecé a darle de golpes a la manija, me di cuenta que mi mano había empezado a sangrar como si me hubiese cortado ¿Pero con que me había cortado? ¿O quién lo había echo? Aunque no me dolía, mi cerebro emitió una información falsa causando una falsa sensación de dolor, rápidamente corrí a la cocina a buscar unas toallas de papel para limpiarme pero me sorprendo que al tomarla en mis manos ya no había nada no tenía nada era como si todo hubiese sido producto de mi mente. Me quedo observando mis manos perplejo no entendía lo que estaba ocurriendo estaba completamente seguro que hace un segundo mis manos estaban cubiertas en sangre. Subo de nuevo e intento abrir la puerta una vez más, hasta empiezo a escuchar una voz que proviene del interior del otro lado de la puerta. escucho ruido, como si golpearan la pared. "Debo ser fiel a mi corazón y no seguir viviendo una mentira" Rápidamente bajó y empiezo a buscar entre las gavetas aquella carta que había guardado Maick, pero no la conseguía y empiezo escuchar golpes que provienen de la sala de pronto un estruendo ocupa todo el silencio era como si alguien hubiese lanzado el taburete sobre la mesa del comedor pero no sabía quién lo había echo y por qué razón. Habían trozos de vidrio por todo el suelo, estaba confundido no sabia y tampoco comprendía lo que estaba ocurriendo. Solo sabía que me estaba volviendo loco.
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