Ella baja la cabeza. –Vamos a tener nuestra hija. –La besa. –No me dejes sola, por favor. –Nunca, te amo. –Yo también te amo. Entro una enfermera y llevo a German a otra habitación. El se limpio las manos y a mujer lo preparo. Más tarde, ella estaba en la sala de partos y vio como entraba German. Se agarran las manos. –Ya estoy acá. –Vanina, cuando sientas una contracción, empuja. Asintió y tomo una bocanada de aire. Sintió una contracción y empezó a empujar. Contrajo toda su cara y se queja. –Lo estas haciendo muy bien, Vanina. Empujo otra vez y las lágrimas empezaron a salir de sus ojos. Volvió a hacer lo mismo y grito. –Te amo, amor. –Besa su frente. El trabajo de parto duro una hora más, Vanina estaba muy débil, podía sentir la cabeza de su hija. –No puedo más. –Cansad

