Carmela entra a su casa furiosa, trataba de mantener la compostura pero tiro al suelo el vaso que tenia en su mano. –Hijos de puta. –Enojada. –La van a pagar. Nicolás salía de su habitación y la vio. – ¿Qué te pasa? –Perdí a mi hijo, lo perdí para siempre. –Furiosa. –Los voy a matar. Su hermano la miro en la confusión, camino para acercarse. – ¿Queres matar a tu hijo? –Ya no me importa nada, no voy a dejar que ellos estén juntos, si tengo que matarlo, lo voy a hacer. –A veces me sorprendes. –Sonríe. – ¿Qué vas a hacer en la citación? –No voy a ir, mi abogado va a presentar un comunicado. – ¿Y si el juez manda a buscarte? –Eso no va a pasar. –Sonríe. –Siempre te veo tan seguro de todo, no lo entiendo. –Va a pasar tanto para que eso pase, si es que pasa. Era de noche y saliero

