Capítulo 9

656 Words
Se sentía tan extraña, miro a German, quien la miraba con una sonrisa en los labios, lo veía tan dulce. –Muy hermoso, gracias. –Sonríe. – ¿Por qué gracias? Te mereces esto y más. No quería llorar pero sus lágrimas amenazaban en salir de sus ojos, desvío la mirada, no quería debilitarse, no ahora. El como todo un caballero, le corrió la silla y ella se sentó, el hizo lo mismo. Le sirvió el vino, el hizo lo mismo con su copa. – ¿Por qué brincamos? –La mira. –No se, propone tu el brindis. –Hizo una sonrisa forzada. –Brindo porque al fin estoy compartiendo una cena con la mujer más hermosa. Ella trago saliva, estaba muy incomoda, como pudo, choco su copa con la de German y tomaron un poco del vino. El agarro su plato y coloco la comida sobre ella, dejándola sobre la mesa. Empezaron a comer. –Supongo que tengo que proponer un tema de conversación para que no nos quedemos en silencio durante la cena. –Se ríe. –Yo no tengo problema con el silencio, menos con el tuyo. German estaba muy emocionado, no podía dejar de contener lo que sentía, aunque la veía un poco distante, presentía algo en su mirada, con solamente una chispa alcanzaba para el. – ¿De que trabajas? –Le pregunta. –Dirijo una empresa con mi padre. Ella asintió, Antonio tenia razón. –Se que esto no se pregunta pero quiero saber, hay tantas versiones de esto, ¿cuántos años tiene? Los 2 empiezan a reír. –40, por algo empecé con el diseño, ¿vio? –Sonríe. – ¿Usted? –39, solamente un año nos llevamos. –Era obvio que yo iba a ser más grande. –Bromea. Terminaron de comer y se sentaron en el sillón, al frente de la estufa. Ella le hablaba de unas anécdotas y el la escuchaba atentamente. –Tuve una charla con tu ex, parecía muy enojada conmigo y yo no le hice nada. – ¿Te dijo algo? –No, solo que no quería hacer algo que le pedí amablemente pero bueno, al final lo entendió. –Mónica siempre es así. – ¿Lo dices por lo celosa o testaruda? German se río por ese comentario. –Las 2 cosas. – ¿Por eso se pelearon? –No. –Suspira. –No la amaba y sabía que la relación no podía seguir. –Lo siento. –No se preocupe. –Sonríe. Después de unas horas, el la llevo a su casa, antes de que Vanina salga del auto, la detuvo. –Vanina. –Serio. – ¿Qué paso? – ¿Crees que nosotros tenemos una oportunidad? –No lo se. –Dudosa. –Perdón pero no lo se, te vas a decepcionar. –No lo creo. –German, tú me idealizas con una mujer que no soy. –No te idealizo. –Agarra sus manos. –Deja que me acerque a ti, no puede pasar nada malo. –Deja que lo piense, no soy una mujer para estar en pareja. Le da un beso en la mejilla y baja del auto, dejándolo desconcertado. – ¿Qué quiso decir con eso? Vanina entro a su casa, le daba vueltas la cabeza, nadie la había tratado así, le parecía tan raro. –Ya paso, no nos vamos a volver a ver. –Sería. –Eso espero. Dio una media vuelta y vio a Antonio saliendo de la cocina. – ¿Cómo entras a mi casa? Voy a cambiar la cerradura. –No estoy dispuesto a compartirte, estoy cansado, Vanina. Camina hacia ella, agarro fuertemente su brazo. Ella lo miraba aterrada. – ¿No me digas que ahora me tienes miedo? –Yo no te tengo miedo. –Se separa. –Ándate de mi casa. –Creo que necesitas una lección, yo estoy dispuesto a dártela. –Empieza a abrir sus pantalones. Ella le da un cachetazo, estaba furiosa. –Ándate de mi casa, Antonio, lo nuestro se termino. –Yo no se lo que mierda te esta pasando pero te vas arrepentir. –No vuelvas más, no te quiero ver. –Me vas a seguir viendo. –Se ríe. –No creo que el acepte ser tu juguete. – ¿Tienes celos de el? Yo no quiero que este conmigo, como tampoco quiero volver a verte, ándate de mi casa antes de que te saque a las patadas. –Enojada. El se va y Vanina estaba agitada, cerró los ojos y dio un suspiro largo. No podía creer como había cambiado Antonio. Llevo sus manos a su cabeza. –No quiero que ahora se repita, no lo soportaría. –Llorando.
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