Capítulo 6

664 Words
Vio que en el papel de regalo había una tarjeta, la cual tenía un número anotado. Sonrío, volvió a su camarín para guardar los chocolates y la nota. German sale del lugar y entra a su auto, su corazón no dejaba de latir, sentía que se le iba a salir del pecho. –Ya lo hiciste, ya esta. –Nervioso. –Que pase lo que tenga que pasar. Suena su celular y lo saca, era un mensaje. “Muchas gracias por los bombones, acertaste”. El extendió los brazos, festejando. Agendo su número y se quedo allí mirando el mensaje, con una sonrisa en sus labios. Antonio busco a Vanina, la vio salir del camarín. –Te estaba buscando. –Sonríe. –Estas hermosa. El intenta besarla pero ella corre la cara, alejándose de el. –Acá no. –Seria. –Lo sabes. Ella empieza a caminar hasta la sala, donde estaba la fiesta de gala. Antonio se quedo parado, estaba enojado, apretó los puños y la siguió. Al otro día, German entraba a su oficina cuando vio a su madre sentada en su lugar de trabajo. –Mamá. –La mira. –No sabía que me estabas esperando. –Hable con Mónica, otra vez estuviste con esa mujer. –Mónica y yo estamos separados, con Vanina solo hablamos un minuto. Su madre se para, acercándose a su hijo. –No quiero que estés separado de Mónica, me cae muy bien ella. –Yo no la quiero. –Serio. –No voy a estar con ella, no me gusta. –Y esa mujer, si. –Enojada. – ¿Justo tuviste que elegirla a ella? –No te metas en mi vida, mamá, yo hago lo que quiero. –Yo soy tu madre. –Asota su mano contra la mesa. –No te acercas a esa mujer, no es para vos, hijo. –Acaricia su cara. –Quiero lo mejor para vos. –Mamá, estas pensando cosas que no son, solo me acerque a ella, nada más. –Pero la queres. –Si, mamá, la quiero pero no paso nada. –Sincero. –Ni siquiera la conoces. –Seria. Mueve la cabeza y suspira. –A veces me preocupas, bueno, no quiero hablar más del tema, a la noche quiero que cenes con nosotros, en casa. –Me encantaría. –Te espero a la noche, hijo, cuídate. Más tarde, Vanina estaba en su comedor, acostada en su sillón y leyendo un libro, una idea se cruzo por su cabeza y dejo el libro sobre la mesa, agarrando su celular. Suena el celular de German, lo desbloquea y ve que era un mensaje de Vanina, abre los ojos como plato. “Muy ricos los chocolates, voy a aparecer mañana en la tele, ¿me vas a ver?” El sonríe, empezó a escribir y apretó en enviar. Le llega el mensaje a ella y lo leyó. “Claro que si, voy a estar pegado a la tele”. Se río y guardo su celular, agarro su libro y siguió con su lectura. Mónica estaba esperando un llamado, caminando de un lado para el otro. Hasta que escucho el timbre de su celular y atendió la llamada. –Te estaba esperando. –Lo se, ya hable con mi hijo, va a estar a la noche, vos ya sabes lo que tenes que hacer. –Y así va a ser, no se preocupe, señora Altamirano. –Bueno, después nos vemos, no cometas errores, cuento contigo. La señora corta la llamada, su marido la miraba serio. – ¿Es necesario que hagas eso? Es su vida. –Mónica le conviene, esa mujer solo le va a traer sufrimiento. –No exageres, Carmela, no sabes nada de eso, no digas pavadas. –Yo solo quiero lo mejor para el. –Y yo también pero eso no es lo mejor, deja que el haga lo que quiera, como vos también haces lo que queres y nadie te dice nada. Antonio estaba parado frente a la puerta de la casa de Vanina, toca el timbre y espera. Ella abre la puerta. – ¿Qué haces aquí tan temprano? –Confundida. –Quería verte, ¿hay algo mal en eso? – ¿Qué te esta pasando últimamente? Estas muy pegote. Ella se acerca a el y lo abraza desde el cuello. –Me estoy sintiendo un poco celoso, lo admito. Se acerca a sus labios, agresivamente. Los 2 se ríen, Antonio la toma en brazos, caminando hasta la habitación. Era de noche, German toco el timbre y su padre lo atendió, entraron a la sala y vio a Mónica en el sofá. –Hola German. –Sonríe.
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