"Claro que no. Se habría enfadado con solo que fuera a verlo, sin importar mis motivos, y probablemente habría intentado dispararle", pensó Lilith al recordar a esa vieja ruidosa, escandalosa y de hablar duro, con su lenguaje grosero y su actitud franca y directa. ¿Cómo no iba a atraer a alguien esa sonrisa radiante y amable, o su teñido rojo de mal gusto del que estaba tan orgullosa? Todos sabían que era falso antes de que Millie se lo dijera, pero la vieja estaba convencida de que los había engañado. Cada vez que alguien la felicitaba, sonreía de oreja a oreja y les contaba cómo había conseguido una caja de tinte a buen precio en Walmart y se lo había teñido ella misma. ¡Dios mío, cuánto echaba de menos a esa vieja! "Nunca volveré a ver a Millie, ¿verdad?" Era una pregunta tonta, y ella

