Riley se aferró con fuerza a la mano de Russell mientras éste la acompañaba al pueblo de Den’a. Aunque siempre era tímida cuando conocía a gente nueva, su aguda curiosidad la hacía mirar a todas partes. A pesar de las gélidas temperaturas bajo cero, con el pesado traje de piel y cuero que él había insistido en que se pusiera, sentía algo menos de frío de lo que sospechaba. Un pequeño río helado atravesaba el terreno, y el pueblo, según vio, estaba situado alrededor de él, un pequeño anillo de cabañas largas y bajas, con estructuras formadas por troncos de abeto. La más grande, hacia la que Russ la dirigía a toda velocidad, sin querer que la congelación atravesara su bufanda y la lastimara, había sido cortada en una ladera baja. Den’a«Inteligente. Utilizar la tierra para proporcionar una r

