En aquella mansión Christal tenía una institutriz que cambió su vida por completo. Ya no había vestidos cómodos, ahora debía usar faldas hasta las rodillas, camisas con mangas largas y tacones (los cuales nunca había usado y ahora sabía lo dolorosos que eran). Clases de etiqueta por la mañana. Clases de política por la tarde. Había una hora del té donde Mr. Madinsson le enseñaba a comer porque, según ella, no lograba controlar su salvajismo cuando tenía hambre. Las primeras noches las pasó a solas, porque Eduil tenía mucho trabajo acumulado. Así que debía estar en esa enorme habitación completamente sola. Afortunadamente tenía a sus libros de caligrafía, donde podía vomitar toda su ansiedad practicando su letra: tenía la meta de escribir perfectamente. Recibió muchos reglazos en la esp

