EL DESTIERRO DEL ALMA Narrado por: Harper Ford La Hacienda Ford -Ford-Wilson no olía a mi infancia. No ese día. El aroma a tierra mojada, a cuero de montura y a los viñedos infinitos que solían ser mi refugio, ahora se sentía como un reproche. Crucé el umbral de la mansión familiar como una intrusa, una criminal que regresaba a la escena de un crimen que ella no cometió, pero del que se sentía plenamente culpable. —Harper, déjanos ayudarte —había dicho Mark, mi hermano menor, con una voz que temblaba de una impotencia que nunca le había conocido. —No me toquen —respondí, y mi propia voz me sonó ajena, como el crujido de una rama seca a punto de romperse—. Solo quiero dormir. Por favor... solo déjenme desaparecer. Subí las escaleras de mármol sintiendo que cada peldaño era una monta

