Isabella Entré al departamento tan rápido que casi tropiezo, el ver a Zaid dentro de su auto afuera de mi edificio me dejó con el corazón latiendo a toda prisa. —Respira, Isabella. Respira…—me aferré a las bolsas de compras contra mi pecho y luego entré a la cocina a dejarlas sobre la superficie de la mesa. El calor me había invadido de pies a cabeza olvidando por primera vez el frío actual, me retiré la gabardina y la colgué en el gancho detrás de la puerta principal. Me llevé las manos a mis mejillas y las toqué, las tenía hirviendo, —¿Qué es lo que te pasa con Zaid, Isabella? —luego una mano bajó a mi corazón, lo sentí latir apresurado, esta inquietud se intensificó. Esto ya no estaba bien, estaba sintiendo algo que no debía. No estaba bien. Era un hombre de otro nivel y tenía una pro

