CAPÍTULO CUATRO La primera experiencia de navegación de Billie en el elegante velero de Isaac la emociona. No ha estado en el agua desde que era una niña y nunca en un barco tan hermoso. El viento en su rostro, la vigorizante bruma de agua salada son sensaciones de lujo que le dan nueva vida a su alma. Algo misterioso y grandioso le está sucediendo y todas sus ideas rígidas sobre la vida, la política y la identidad de clase se esfuman con la brisa. En segundo lugar, a la emoción de navegar con Isaac, está el sentimiento de veneración cuando visita la casa de los Nickerson. La estructura en sí, una imponente construcción victoriana, toda blanca con un techo rojo brillante y persianas, es una casa con la que Billie solo podía soñar cuando era niña. Subir los escalones que conducen a la pue

