Fabián agarra su saco, y yo avanzo. No pienso quedarme ahí. En la entrada está Lucas. Paso a su lado y me saluda. —Podemos entrar juntos, ya que nuestras parejas están hablando —me dice. Veo hacia donde están Tania y Fabián. Él me mira en tono de advertencia, como si me prohibiera hacerlo. Ya se lo ha de imaginar. Solo asiento, entrando con Lucas. Yo no estoy haciendo nada malo... no como él, que sigue viéndose con Tania. Y si a esas vamos, le mostraré que yo también puedo. 1) —Lucas y Tania, entren —nos dice su abuelo. —Soy Diana, abuelo —le digo, saludándolo de beso. Él nos ofrece sentarnos en el comedor redondo que está en el jardín. —Fabián está afuera —dice Lucas. El se sienta, y yo estoy por hacerlo cuando siento un agarre fuerte en el brazo que me lo impide. Fabián me lleva

