No sé qué le haya dicho el médico, pero lo noto preocupado. Me acomodo la bata, camino al clóset donde busco mi ropa, entro al baño para cambiarme y, al salir, él aún está en el cuarto. —Hoy llegaré tarde, tengo muchas cosas que hacer — le digo. —Yo igual saldré, ahora que se dividió la empresa tendré más trabajo. —No quiero que te malpases, Diana. Y por favor, tómate el medicamento —me dice, entregándome las recetas y los frascos. —Ok, papá —respondo mientras veo los medicamentos. —En serio, Diana —repite con tono firme. Guardo los medicamentos en mi bolso y bajo. Mi madre está con Elías platicando en la sala, mientras mi hija ve televisión sentada en el piso. —Señora Diana... Fabián —nos saluda Elías, caminando hacia nosotros. Se saludan con cortesía y él se muestra muy profes

