Él avanza y ella lo sigue. —O estoy pensando demasiado, o escuché claro que Fabián acaba de llegar —me pregunta mi padre. —Es una reunión de colegas, era obvio. —Mejor hubiera ido Tania —me dice. —Cuídate —le digo, colgando. Quiere decir algo más, pero termino la llamada. —¿Puedes acompañarme? Hay información que me gustaría que dieras —me dice el señor Navarreti, acercándose a donde estoy parada. La niñera me sonríe, acercándose también. —Vaya con el señor Navarreti, yo me haré cargo de su hija. —Muchas gracias —le digo. Camino a su lado, y él me presenta como su técnica en sistemas. —Tengo entendido que el señor Fabián también trajo a su técnica —le dicen. —No lo sé —responde él. Me ofrecen una copa de champagne y la acepto, aunque no le doy un trago. El señor Navarreti es

