Lo que me dice me deja sorprendida. —¿Cómo sabes? —le pregunto. —Hoy me llamó el doctor. Al parecer, se esconde detrás de su hermana. —¿Y son? —humanos. Me dice y lo golpeó haciéndo que el se ria. —La parecer son del mismo sexo. —¿Niñas? —Al parecer. Lo abrazo con fuerza al escuchar eso. —Señor Fabián, pobre de usted, ¿por qué tendrá a cuatro mujeres muy celosas detrás de usted? —Por eso buscaremos un varón, para que te cele. —Contigo basta, y sabes que esto fue un milagro. Tampoco es que tengas un m*****o mágico que me cure —le digo, y él se ríe. —Pues sí lo tengo, mira que tengas gemelas y me digan que podremos tener más si así lo queremos. —¿Qué? ¿Cómo? —le pregunto, curiosa. —Pues así —me dice, besándome el cuello y dejándome sobre la cama. Levanta mi vestido, aparta la

