75. Se pertenecen. Me levanto porque mi celular no deja de sonar. Recuerdo haberme quedado dormida en el balcón, pero ahora estoy en la cama. —Señora Diana, voy por usted —me dice el abogado cuando respondo la llamada. Miro a Fabián, que está a mi lado dormido. —Nos vemos en el juzgado —digo, colgando. Me levanto y voy al baño. Cuando salgo, Fabián ya está despierto. Me cambio de ropa mientras él sale del baño ya vestido. Salimos juntos rumbo al juzgado. Al llegar, nos ven entrar tomados de la mano. —Solo lo hacen para convencer al juez —comenta la abuela materna de mi hija. Fabián camina serio como siempre. El juez sube al estrado y se sienta. Veo a Dilan, que al notar a Fabián a mi lado, trata de evitar mirarme. —Ya he visto todas las pruebas. La señora Diana y el señor Fabiá

