Después de darle vueltas al tema en mi cabeza, había invitado a Carolina a salir conmigo. Llevábamos hablando aproximadamente un mes y siendo sincero conmigo mismo, ella me gustaba.
No podía explicarme cómo me gustaba alguien que solo conocía por internet, pero así era.
Hablar con Carolina me hacía sentir muy bien y había descubierto que su personalidad me era grata. Por un lado, tenía miedo de todo lo que se comenzaba a despertar dentro de mí y por el otro, solo quería que las cosas siguieran como hasta el momento.
Ambos vivíamos en la misma ciudad y yo creía que ya era hora de conocernos en persona, pero al parecer mi idea no le gustó, ya que había pasado una hora y todavía no me respondía el último mensaje que le había enviado.
¿Sigues ahí?
Conecté mi teléfono al parlante de la radio y puse la música a todo volumen.
Me recosté en la cama y encendí un cigarrillo. Estaba frustrado, no entendía la razón de que siempre que le enviaba indirectas para vernos ella evadía el tema.
No le gustas>>, me reproché a mí mismo.
Mi teléfono emitió un sonido y me levanté para revisarlo.
Era un mensaje de ella.
Mi novio me llamó para que nos veamos hoy…
creo que terminaremos…
¡Que te vaya bien, bonita!
Solté una carcajada y luego volví a recostarme en mi cama.
¿Y a mí que me importaba si yo no le gustaba?
En unas horas tendría la pista libre para conquistarla. Todo estaba saliendo bien, por fin.
(...)
Salí a caminar por la ciudad y llegué a parque cerca de mi casa. Solía ir a ese lugar cuando no tenía nada que hacer o me hacía falta un buen encuentro conmigo mismo.
Estaba hundido en mis pensamientos, hasta que mi teléfono comenzó a vibrar.
—¿Donde estás? —la voz de Marcos se escuchaba lenta y enredada.
—Cerca de casa ¿estás ebrio? —mi amigo soltó una carcajada y tapó el auricular por unos segundos.
—Ven a la casa de Michael, tu Carolina está aquí —abrí la boca con asombro y luego me levanté con rapidez de la banca.
¿Qué hacía Carolina en la fiesta de Michael?
¿No sé juntó con su novio?