Una semana después de que le dijeran que ella iba a dar el discurso seguía intentando escribirlo, estaba frustrada pues ninguna idea le era de ayuda y cuando creía tenerlo lo releía y era un fiasco por tanto lo eliminaba, ese día viernes no habían tenido clases por tanto estaba en la sala tratando de escribir algo lógico, Megan estaba en la cocina mientras preparaba un licuado de fresa. - ¿Qué haces?- preguntó sentándose a su lado. - Un trabajo del instituto... gracias.- vio el licuado que le puso en la mesa. - Este año no me enseñaste tu boleta de notas.- apoyó su brazo sobre el respaldar del sillón y se acomodó de lado. - No había nada diferente a la del año pasado, mismas notas perfectas.- siguió escribiendo. - Me alegro por ti ¿Ya sabes lo que vas a hacer cuando salgas?- pregunto

