Victoria no comprendía el motivo por el que Ammy la odiaba tanto sin embargo por una noche no la vería y tenía que disfrutar de ese momento al máximo, Tom iba conduciendo y cuando llegaron vieron a Priya que iba disfrazada de zombie, estacionó frente a la mansión bien decorada para la fiesta y vio a los padres de la chica recibiendo a los invitados con una calabaza con dulces adentro.
- Una muerta viviente diva.- comentó Victoria abrazando a Priya.
- Y una sirena seductora, rompe ovarios, mamasita.- le tomo la mano y le dio la vuelta.
- Mínimo tiene que ligar con cinco chicos en esta fiesta.- bromeó Tom dejando ver sus dientes perlados.
Los tres rieron y caminaron para entrar a la casa, Sofia era compañera de Tom en la universidad y cada año hacía una fiesta de noche de brujas con sus padres, la pareja los recibieron con un abrazo y les dieron su calabaza llena de dulces.
- ¡Victoria!- gritó Amber la hermana menor de Sofia.
- Hola, que guapa estás.- comento dándole un fuerte abrazo.
- Tu igual, te vez muy sexi con ese traje...- sonrió dándole la vuelta- ¡Espero que se diviertan mucho!- siguió su camino muy emocionada.
- Creo que tanto dulce ya le hizo efecto...- comentó Tom viendo a Amber saltar como una liebre por todos lados.
La buena música nunca faltaba en esas fiestas y por un momento Tom se quedó hablando con unos amigos y ambas chicas fueron a ver la mesa de bocadillos, ahí un chico estaba preparando algodones de azúcar y le dio uno a Victoria seguido de una sonrisa coqueta, habían muchos disfraces muy elaborados y otros no tanto pero igual eran disfraces y era lo único que contaba. Sofia estaba en una esquina controlando las tornamesas y poniendo el ambiente a todos, Victoria bailaba con Priya mientras se comían el algodón de azúcar.
- Una sirena no debería bailar con un zombie.- dijo Tom abrazando a Victoria por la cintura.
- Mi pirata se fue con sus amigos y decidí arriesgarme.- sonrió mientras el mayor acomodaba la barbilla sobre su hombro.
- Si quieren les consigo un motel.- bromeo Priya al verlos tan acaramelados.
- No gracias... pero hay un hada pelirroja muy hermosa que no te quita los ojos de encima desde que llegamos.- comentó Tom.
- ¡No vine aquí para ligar!- Priya no volteo para donde Tom veía.
La morena era lesbiana y había salido de closet con sus amigos hace dos años atrás, a ninguno le sorprendió su declaración y solo le dieron un fuerte abrazo reconfortante pues se los dijo con lágrimas en los ojos temiendo el ser rechazada.
- Esta muy bonita y deberías ir a hablarle.- dijo Victoria quien ya la habia visto.
Se animó a voltear y en efecto era una chica muy linda.
- ¡Al diablo todo, vamos de casería!- se perdió entre los chicos que bailaban.
- Priya por ratos me asusta, es más suelta que los chicos.- bromeó Victoria.
- Vamos afuera, necesito hablar contigo.- comentó Tom tomándole la mano.
Lograron salir a un pequeño balcón donde habían unas cuantas parejas hablando y donde la música no se escuchaba tan fuerte, mientras iban a ese lugar Victoria alcanzó a ver a Dante y JJ hablando con Vanessa que solo iba con unos bigotes pintados y una orejas de gato negras.
- ¿Por qué me traes aquí?- pregunto viendo el patio.
- No se si sea un buen momento pero necesitaba que hablemos sobre una cosa importante.- comento un tanto tenso.
- Te escucho...- Victoria lo vio a los ojos.
- Mi padre quiere que termine mis estudios en Nueva York y que a la vez trabajé con él.- soltó sin dar muchos rodeos.
- ¿Te iras de Miami?- pregunto procesando todo lo mejor que podía.
- Me temo que sí y no quisiera irme pero tampoco es que tenga muchas opciones.- el castaño la tomó de las manos dejando las calabazas aun lado.
- Es una buena oportunidad para crecer y pueda que logres montar tu propia empresa.- comentó Victoria con una sonrisa triste.
- Eres un ángel...- la abrazo- Ven conmigo y estudias en Nueva York, podemos rentar un departamento y vivir juntos.- la idea le pareció fantástica.
- Sabes que soy capaz de seguirte al fin del mundo, pero me temo que tendré que rebuscar para poder estudiar y deberé trabajar mucho.- comentó apoyando la barbilla en el hombro de Tom.
Los tacones la ayudaban mucho para alcanzar al castaño, un metro sesenta no alcanzaba del todo al metro noventa y cinco, Tom quiso verla a los ojos sin embargo Victoria apretó más el abrazo para evitar que eso pasara.
- Creí que te ayudarían.- comentó desistieron de verla.
- Eso pensaba yo hasta que apareció Ammy y yo pase a ser la intrusa en casa...- comentó con un nudo en la garganta- Me quitaron la tarjeta y ahora me darán una mesada, no me quejo por eso ya que no suelo gastar mucho pero siento que ya estorbo en casa.- su vista cayó a la nada.
- Se que Megan te quiere he Iván también, a su manera pero te quieren.- comento Tom.
- Quizás pero ahora yo ya no existo para sus vidas.- suspiro cortando el abrazo.
- No pierdas las esperanzas... sabes, podrías pedirle trabajo a Al.- sugirió.
- No se ni de que trabaja.- comentó sonriendo con algo de burla.
- No creo que su apellido no te resulte conocido, Valentino...- la vio y ella negó- Valentino la tienda departamental que presenta los vestidos más lujosos y caros.- comentó haciendo que Victoria lo viera con sorpresa.
- ¿El es el dueño de esa marca de ropa?- cuestiono incrédula.
- Si, pronto abrirán una nueva tienda en el centro comercial de Aventura.- el castaño sonrió al ver la sorpresa en el rostro de ella.
- ¿Cómo es que lo conocen ustedes?- alzó una ceja.
- Es una larga historia, pero en resumen trabaja con la firma Jones de publicidad, una noche de bar y surgió una amistad entre todos.- se encogió de hombros.
- Me parece sorprendente que forjarán una amistad con alguien como el señor Jones.- comentó Victoria.
Mike Jones era un empresario de Seattle, los gemelos comenzaron a trabajar con él cuando se mudaron para estudiar en la universidad y a administrar los negocios que les heredó un tío paterno, hasta Tom pasó a formar parte de esa amistad y ahora se enteraba que Al era parte también.
- Podrías pedirle ayuda.- dijo Tom retomando el tema.
- No, acabo de conocerlo y no quiero que piense que soy abusiva o interesada.- Victoria pecaba por orgullo.
- Bueno entonces mudate conmigo y comencemos una vida juntos en Nueva York.- entrelazo sus dedos con los de ella.
- No es justo, tengo que salir adelante por mi misma... demostrarle a Megan que yo pude sola.- dijo firme.
- Okey, pero si no puedes esta bien que busques la ayuda de tus amigos, si te mudas a Seattle podrías trabajar con Matt en el gimnasio o con Leo en su tienda de artículos deportivos.- la volvió a abrazar.
Victoria solo pudo sonreír oculta de la vista de Tom, sabia que tenia muy buenos amigos que sin dudarlo le darían una mano, quizás cuando los gemelos llegaran pudiera hablar con ellos para pedirles trabajo, no estaría mal comenzar de cero en un nuevo estado lejos de la familia perfecta que aparentaban ser.
Ambos regresaron a la fiesta aunque Victoria ya no estaba tan animada como antes, la sola idea de que Tom se alejara le daba un dolor de estómago ya que el chico era todo para ella, se quedó sentada en los sillones mientras veía a Priya bailando con la chica pelirroja, Tom estaba jugando con otros chicos y ella estaba tomando jugo de manzana en un vaso fluorescente, Sofia llamó la atención de todos anunciando que premiarán los mejores disfraces de la noche, comenzaron por los chicos y Tom quedó en segundo lugar gracias al disfraz de batman tan bien hecho, después fue el turno de las chicas y Priya se llevó el segundo lugar, la hada pelirroja tenía el tercero y para el primero el nombre de Victoria hizo a todos aplaudir.
- Victoria Barahona por favor sube por tu premio.- dijo Sofia desde las gradas.
Se puso de pie y le dieron un trofeo que estaba hecho de acero y plástico, muy elaborado la verdad, esa familia siempre se lucía con ese tipo de fiestas.
- Felicidades sirena sensual.- Priya la abrazo.
- Gracias...- sonrió viendo al hada.
- Las presento, ella es Irina y es de Rusia.- dijo emocionada.
- Un gusto Irina.- le extendió la mano en saludo.
- El gusto es mío Victoria, me encanto tu maquillaje.- comentó Irina sonriendo con timidez.
- Muchas gracias, a mi me gustan tus alas.- las toco con cuidado.
Mientras las tres charlaban en una esquina fueron interrumpidas por JJ quien quería hablar con Victoria en un lugar privado, fastidiada por la insistencia aceptó ir con él al balcón para escucharlo reclamar.
- Te vez muy zorra con ese disfraz.- comentó JJ una vez estuvieron afuera.
- Tu te ves como cualquier cosa menos como Mario.- lo vio de pies a cabeza.
- La idea me la dio Ammy y me gusto mucho...- comentó- Además no pensaba venir pero al menos sirvió de algo para ver las cosas que haces.- su tono de voz era bastante molesto.
- JJ, tu y yo ya no tenemos una relación, no soy juguete de nadie y ya me tienes harta.- resoplo enojada.
- ¿Yo te tengo harta?- pregunto enojandose también- Tú eres quien se la pasa rodeada de hombres que solo te llenan tus complejos.- se cruzó de brazos.
- Primero no voy a discutir contigo, segundo queda claro que terminamos y tercero es obvio que no tengo ningún complejo.- enumeró con sus dedos.
No tenía ganas de escucharlo hablar así que solo se dio la vuelta y volvió a la fiesta, se la pasó bailando con Amber hasta que la fiesta fue llegando a su final cerca de las once de la noche, Tom era el chofer de Victoria y Priya así que mientras las esperaba vio su móvil.
- ¿Dónde está Victoria?- preguntó Priya llegando.
- Dudo que Amber la suelte tan fácil.- suspiro un poco cansado.
- No se porque me da la impresión que Amber está enamorada de Victoria.- comentó la morena temblando por la brisa fresca de la noche.
- Si es así no creo que Victoria le haga mucho caso, apenas tiene quince y rizos de carbón es hetero.- Tom le paso su chaqueta.
Mientras hablaban vieron a Victoria salir acompañada de Amber quien la llevaba tomada del brazo.
- De verdad no creo que Victoria sea tan hetero, ella es bisexual o almenos eso me dice mi radar gay.- comentó de forma burlona.
Priya sabía unas pequeñas cosas que Tom no y esas eran que antes de su novio abusivo tuvo dos relaciones cortas con unas chicas, para ese tiempo Priya lo veía como un juego entre amigas y que estaban mal por no ser normales, cuando por fin logró definir su orientación supo que eran relaciones normales que no tenían nada de malo.
- ¡Gracias por venir a la fiesta!- dijo Amber sonriendo.
- Pasa buenas noches pulga.- la abrazo con cariño.
- Vicky...- la tomó de la mano antes de que fuera con sus amigos- Yo... bueno, quiero decirte algo.- Amber tartamudeo un poco.
- ¿Que sucede?- se preocupo.
- Es que tu... tu... me... ¡Tu me gustas!- alzó la voz con nervios.
Victoria solo la observo por un momento y sus dos amigos estaban sonriendo muertos de ternura al ver a la chica confesar sus sentimientos, era una chica hermosa, bajita de piel blanca y cabello color caramelo, tenía ojos color miel, sus mejillas y nariz tenían bonitas pecas.
- Amber...- le tomo las dos manos- Eres una niña hermosa, pero eres muy joven para mi y yo al terminar el instituto es posible que me vaya de la ciudad, no quisiera ilusionarte y romper tu corazón de esa manera.- explicó Victoria con ternura.
- Esta bien, comprendo lo que dices y mis padres también me lo dijeron... pero quería confesarme y pedir si me regalas un beso.- llevo sus manos cerca de su rostro mostrando el índice.
Amber le recordaba a las nutrias, pequeña y adorable, sonrió derrotada pensando en que no estaría mal darle un beso en la mejilla, se tuvo que inclinar un poco pues por los tacones era mucho más alta, le iba a dar el beso en la mejilla sin embargo Amber movió su rostro para plantarle un beso, era inexperta y lo pudo sentir, correspondió el beso guiandola en cómo hacerlo, no fue algo largo pero sí suficiente para que la chica se fuera con una gran sonrisa en los labios.
- ¡Le dicen la rompe corazones... falsas ilusiones, no esperes que cambie con el tiempo, se acostumbro a que la perdonen!- canto Priya en broma mientras bailaba.
- No le di ilusiones.- reclamo Victoria viendola.
- Pero si un beso, sirena asaltacunas.- Tom bromeo con eso.
- ¡Cierra la boca proxeneta!- le dio un manotazo suave en el pecho- El beso iba para su mejilla y ella volteo el rostro.- aclaro.
Entre risas subieron al auto de Tom, al final Priya también iba a pasar la noche con ellos ya que su madre no estaba en casa, al llegar al departamento del mayor ambas se pudieron al fin quitar los molestos zapatos y se fueron a cambiar mientras Tom pedía una pizza.
- ¿Por que a las mujeres les gusta torturarse así?- pregunto al ver los zapatos en medio de su habitación.
- Porque estilizan las piernas y te hacer ver más alta.- dijo Victoria quitándose el maquillaje del rostro.
No tenía vergüenza a que Tom la viera desnuda en esos momentos pues ya la había visto antes y de una manera muy poco favorecedora, se quito la falda para ponerse un short de pijama y despues fue momento de quitarse el sosten.
- Son bonitas aunque estén pegadas al piso.- bromeo quitándose la ropa él también.
- ¡Por Dios!- Priya se cubrió los ojos al salir del baño.
- Vamos, no tiene nada que envidiar.- dijo Victoria poniéndose una camiseta corto.
- Yo se que no... pero tus bonitos melones provocan mucho.- rió con burla y se tiró a la cama.
- Piri tis binitis milimis priviquin michi...- arremedo Victoria- Lo dices solo por joda, apenas llegan a manzanas.- se dio la vuelta para terminar de quitarse el maquillaje.
- ¡No, lo digo en serio... tus pechos son bonitos y no son para nada pequeños!- se sentó en la cama con semblante serio.
- Priya tiene razón, mis amigos no paraban de alabar tus atributos delanteros... y el trasero también.- dijo Tom poniéndose un pantalón de chándal.
- Tus amigos son unos pervertidos acosadores...- Victoria lo vio con el ceño fruncido.
Después de ponerse cómodos fueron a la sala y la pizza no tardó el llegar, el repartidor era un chico bastante joven al que casi le da un derrame nasal al ver a las chicas con sus pijamas cortas, Tom quería soltarse a reír pues el chico lo vio a él y después a las chicas en varias ocasiones imaginando cochinadas ya que se reflejaron en su rostro.