Nos vamos, agárrate fuerte, fue lo único que le dije cuando la traje a Rumanía, quiero confiar que puede aceptarme como su pareja y quiero conquistarla, jugar limpio sin presionarla. Hemos pasado cinco meses en la cabaña, hay semanas enteras dónde se encierra y no me habla, a veces me desespero por querer hablarle, pero le doy el tiempo que necesite. Me encargo de que la nevera esté llena de sangre, la planta de energía funcionando, y de proveer cualquier cantidad de libros, al parecer devora libros como sangre. No me molesta que lo haga, pero quiero tener una conversación decente con ella, quiero conocerla, enamorarla. Estaba en mi habitación cuando sentí una corriente en mi polla, últimamente siento las sensaciones que ella siente, no sé por qué, quizá ya tiene más sangre mía en su o

