Micaela
Justo ahora al idiota de Chase se le ocurría decir eso, cuando Louis me había pedido ser su enamorada, me había hecho quedar como una zorra. Ya se las vería Chase conmigo, pero ahora necesitaba encontrar a Louis y explicarle todo. No lo encontraba por ningún pasillo, hasta que me dirigí al sótano y ahí lo encontré hablando con sus amigos. No lo notaba nada triste a decir verdad.
—¿Louis podemos hablar? — Cuando me vio, cambio su sonrisa por una mirada sería.
—Está bien —dijo acercándose a mí.
—Louis, no sé qué estarás pensando, pero te quería decir que Chase no es nada mío, ni siquiera somos amigos, no sé por qué se le ocurrió hacer esa idiotez.
—Está bien Micaela.
—¿Está bien? ¿Qué quieres decir con está bien?
—Te creo.
—¿Entonces lo nuestro sigue en pie?
—¿Realmente estás enamorada de mí?
—Louis yo te quiero mucho, el estar enamorado es algo fuerte para mí.
—¿Entonces no lo estás?
—Sinceramente aún no estoy segura si estoy enamorada de ti.
—Creo que lo nuestro no funcionará…
¿Cómo me pedía que este enamorada así de rápido? Para mí eso era más profundo. Sentía que era una excusa para terminarme.
—No quiero que pienses que soy una zorra por besarte y estar con Chase, porque yo no estoy con nadie —dije con total sinceridad.
—Te creo Mica —dijo ofreciéndome una sonrisa —pero creo que mejor lo dejamos como amigos.
—¿No te gusto cierto?
—No es eso, tengo otras prioridades actualmente, espero me entiendas.
Sus amigos nos miraban atentamente.
—Entonces, ¿amigos?
—Amigos.
—¿Qué dices un abrazo? —dije estirando mis brazos
Louis me abrazo y luego regreso a su grupo de amigos, yo me dirigí al patio trasero aún extrañada, para llegar a ese lado de la escuela tenía que pasar por el lugar de las zorras. Espero no se haya hecho un alboroto de la escenita de Chase y mi ruptura con Louis.
Cuando pase por ahí vi a Chase coqueteando con Stephanie, la más zorra de las zorras habidas y por haber en la escuela. Era momento de mi venganza. Oh si, venganza dulce venganza.
—¿Stephanie, veo que ya conociste a mi novio? —dije de la misma forma en Chase lo había hecho antes.
—Tengo que seguir entrenando —dijo ella evitándome y se fue donde su grupito.
—¿Por qué hiciste eso? —me preguntó Chase.
No le hice caso y lo ignoré.
—¿Mica sigues molesta conmigo?
De nuevo no le hice caso.
En el transcurso del día intentó acercarse a mí en todas las clases que nos tocaban juntos. Mamá y Ana habían conversado con el director para que Chase esté en todas las clases conmigo, con el fin de que se pueda integrar rápidamente. Así que sí, ahora tenía a Chase como mi sombra irritándome sin cesár. Al regreso a casa me senté en mi lugar especial, sólo que esta vez a mi costado se sentó Logan, mi mejor amigo, no había hablado con él en todo el día así que el regresó a casa estuvo muy entretenido ya que charle con él y me saco muchas sonrisas.
Al llegar a mi parada Chase y yo bajamos.
—¿Mica, podemos hablar?
—No lo creo.
—Solo un minuto, no quiero estar así contigo.
—Es tu culpa, así que déjame tranquila.
Ambos llegamos a casa. Me dirigí a la cocina por comida aún con Chase insistiendo en que lo perdoné. Era más odioso que un grano en la punta de la nariz. Metí mi cabeza al refrigerador en busca de comida, pero no había nada, al retirar mi cabeza me choque contra la puerta del refrigerador muy fuerte.
—¿Estas bien?
—Sí, ya déjame en paz —dije saliendo de la cocina, pero me tropecé con un charco de agua que estaba en el suelo y caí.
—Mica déjame ayudarte —dijo ofreciéndome su mano.
Sin más remedio la tomé y me paré.
—Mica tenemos que hablar —dijo una vez que ya me había parado.
—No lo creo —dije aguantando las ganas de abrazarlo por alguna razón que desconocía. Me dolía la pierna tremendamente por el golpe.
—Pues entonces me vez obligado a que te obligue a hacerlo —dijo cargándome en su espalda como en la mañana y llevándome a su habitación. Cuando ya me había dejado en su cama decidí solucionar las cosas con él.
—Bueno, hablemos de una vez. ¿Qué quieres?—dije mirándolo fijamente a los ojos.
—Mica, sé que te molesto que diga eso, ya no volverá a pasar.
—Está bien Chase, te perdono pero ¿Por qué lo hiciste? —pregunté levantando una ceja.
—Bueno Mica, entonces ¿todo bien? —preguntó evadiendo mi pregunta.
—Sí, todo bien —respondí dedicándole una sonrisa.
—¿Cómo en los viejos tiempos? —preguntó estirando sus brazos ofreciéndome un abrazo.
—Como en los viejos tiempos —dije lanzándome a sus brazos.
Nos quedamos abrazados hasta que mi celular interrumpió la escena. Era Sabrina, mi mejor amiga, que hoy había faltado a la escuela.
—¡Sabri! —grité feliz, mientras que Chase se dedicaba a observarme —te amodio, ¿por qué faltaste?
—Me dieron unos cólicos horribles en la mañana, pero mañana voy a la escuela de todas maneras, tenemos que vernos —dijo feliz por la otra línea .
—¿Quieres venir a mi casa?, necesito ponerte al día antes de que los rumores lleguen a ti.
—¿Que no te sentaste en tu sitio especial? Lo sé.
—También, pero hay algo más.
—¿Qué habrás hecho hoy? —dijo riéndose —en 20 minutos estoy en tu casa, pero que sea rápido, papá no quiere que salga.
—Aquí te espero.
Sin darme cuenta me quedé dormida en el cuarto de Chase, estaba recostada en su cama hasta que un timbre me despertó. Chase ya no estaba en su cuarto, supuse que estaba en su baño porque se oía el agua de la ducha caer y unos canticos nada lindos por su parte. Me levanté y fui a abrirle a mi amiga, cuando la vi ambas gritamos y nos dimos un abrazo, no nos veíamos desde hace dos días, pero para nosotras eso era una eternidad.
—Bueno Mica ahora sí cuéntamelo todo.
—Pues como ya sabes en la mañana no me senté en mi sitio especial —dije riendo como si eso fuera para morirse.
—¿Pero no te sentaste con Louis?
—No, de hecho, ya fue todo con él.
—¡¿Qué?!
—Hoy tuve un mal día con él y decidimos ser sólo amigos. Al parecer porque no estoy enamorada.
—¿Quién se enamora a la semana de la primera cita? ¡Ni que fueras yo!
No pude evitar reír. — Supongo que él no era el indicado.
—Ya llegará amiga, con esa figura que te manejas… —Me ruboricé enseguida.
—¡Sabri!
—También escuché que te sentaste con otro chico en el bus, ¿Quién era?
—Nadie importante…
—¡Mica cuéntame!
—Bueno está bien, pero primero déjame traer mi celular —lo había dejado en el cuarto de Chase.
—Ok, te espero en la cocina —así era Sabri, devoradora de mi comida 24/7.
Entré al cuarto de Chase olvidando tocar la puerta y me sorprendí con la imagen que vi. Chase solo traía unos shorts y dejaba sus abdominales al aire libre. Estoy segura que me puse como un tomate de inmediato.
—Lo siento, solo necesitaba mi celular —desvié mi mirada rápidamente.
—Como lo has dejado en mi cuarto ahora me pertenece a mí —tomó mi celular que yacía en su cama.
—Chase no empieces y dame mi celular —dije intentando quitárselo de sus manos, obviamente fallé.
—Pero ahora es mío —dijo colocándolo en un estante muy alto. Maldita genética.
Me acorde que había dejado a Sabrina en la cocina así que deje a Chase por ahora, ya volvería a recuperar mi celular. No encontré a Sabri en la cocina, supuse que había ido a mi habitación y era lo correcto, aquí estaba.
—¿Dónde te habías metido? ¿y tu celular?
—No lo encontré, ya después lo busco bien.
—Bueno ahora si cuéntame —fuimos interrumpidas por un mensaje que le llego a mi mejor amiga. Enseguida abrió los ojos y se paró como un resorte de mi cama —Mica, ya me tengo que ir, papá acaba de escribirme diciendo que ya a va a llegar. Sin no me ve en casa será el fin.
—Bueno te acompaño a la puerta.
—Mica ten tu celular —dijo Chase saliendo de su cuarto.
—¿Mica tienes secuestrado a un chico sexy en tu casa y no me dijiste nada? —me susurró Sabrina
—No está secuestrado, ni siquiera es sexy —mentí, mientras que miraba a Chase de arriba abajo.
—Eso no diste a entender cuando miraste mis abdominales. Creí que tendría que ayudarte a limpiar tu baba.
—Eres atorrante.
—Yo sé que tú me amas.
Se escucharon unas bocinas familiares.
—Es mi papá. Estoy acabada. Mañana me cuentas todo Mica. Reza porque papá no me castigue.
—¡Nos vemos Sabri!
—¿Y bien me darás mi celular? —le dije a Chase cuando ya estábamos solos.
—Sólo si me alcanzas.
—¡Chase es en serio!—grité persiguiéndolo por toda la casa, para mi mala suerte tropecé en un escalón y caí, pero Chase me sostuvo en sus brazos.
—¿Estas bien?
—Eso creo, me duele el pie, pero estoy bien —dije retirándome de los brazos de Chase.
•••
—Ay, creo que me enamore de Chase, él es tan tierno Mica —me dijo Sabrina después de que le haya contado todo lo de estos últimos días. —Además es muy sexy.
—Si quieres te lo regalo con todo y moño.
—No, nunca, él es tuyo —dijo seriamente. —No niegues que te gusta.
—No me gusta.
—¿Ni un poco?
—No Sabri.
—¿Ni un poquitito?
—Quizás un poquitito. Pero solo es un gusto pasajero y ya.
—¡Lo sabía! ¡Ojo de loca, no se equivoca!
—Confirmo lo de loca, pero vaya que si te equivocas. No es que me guste, de seguro solo me parece atractivo y ya.
—Te gusta.
—Ni se te ocurra decirle algo eh. Te mato.
—No prometo nada. Me dicen cupido… —se fue corriendo y me dejó sola en el pasillo. Ay Sabrina, si decías algo habías cavado tu propia tumba.