Micaela
Hoy era lunes, eso significaba ir a la cárcel, digo escuela. Tuve que bañarme y alistarme más rápido de lo normal, había olvidado poner alarma. Cuando ya estaba lista, bajé las escaleras por mi desayuno, moría de hambre. Al llegar a la cocina me encontré con Chase. Este fin de semana mamá los había llevado a pasear por la ciudad, cosa que siempre hace cuando viene alguna visita de otro lugar. Yo no quise ir, no tenía ganas de turistear y tenía mucha tarea por hacer.
—Buenos días Mica. —Había olvidado que Chase se matriculó en mi escuela...
—Hola Chase.
—¿Te parece si vamos juntos a la escuela? —me preguntó rascando su nuca.
—Sí, ¿por qué no?
—Vamos ya que se nos va a hacer tarde.
—Aún no término mi cereal —dije con cereal en la boca.
—Mica no quiero llegar tarde en mi primer día.
—Si quieres ve yendo, yo no me iré hasta terminar mi cereal. —Saltarse una comida no era una opción. Y menos si se trataba del desayuno, la comida más importante del día.
Chase se paró de su silla, supuse que se iba a ir, pero en vez de dirigirse a la puerta se dirigió a mi...
—No llegare tardé mi primer día de clases y tampoco iré sin ti. —Sin previo aviso terminé sobre su espalda. Como odiaba cuando me hacían eso y más si acababa de comer.
—¡¿Estás loco?! —grité y en seguida me tapé la boca como pude. Ya me estaban dando ganas de vomitar.
Él me ignoro y siguió caminando conmigo sobre su espalda hasta que llegamos a la estación del bus. El colegio no era muy lejos, se podía ir caminando, claro si es que no estabas apurado. Cuando llegamos a la estación Chase me puso en el suelo. ¡Tierra, al fin tierra!
—Un segundo más y terminaba vomitando.
El bus llego y ambos subimos. Estaba a punto de dirigirme a mi típico lugar, al costado de Louis, cuando alguien me jalo de la muñeca. Era Chase.
—¿Qué haces? —le pregunté frunciendo el ceño.
—Mica, ¿me vas a dejar solo en mi primer día de clases? —dijo poniendo cara de perrito tierno.
—Chase, tengo que hablar con Louis.
—Solo siéntate conmigo esta vez, aún no conozco a nadie.
—Es que lo mío es urgente.
—Por favor.
—Bueno, está bien, vamos a esos sitios vacíos.
Nos sentamos al fondo del bus y todos voltearon a vernos no sé porque, no le tome importancia.
—¿Mica, porque todos nos miran?
—No lo sé, tampoco me importa mucho —dije con total tranquilidad.
—Milagro que no te sientas en tu sitio especial —nos interrumpió una chica que estaba adelante de nosotros y también nos miraba extrañada.
—Solo será por hoy —dije fuerte para que todos escuchen y dejen de mirarme. Pero todos seguían observando a Chase y a mí. Esto comenzaba a incomodarme.
—¿Se les perdió algo? Ya dejen de mirarnos.
Rápidamente todos voltearon y empezaron a murmurar.
—¿Siempre te sientas con el mismo chico para ir a la escuela?
—No, siempre me siento en ese lugar con quién se ponga al costado y casi toda la semana pasada fue Louis.
—Entiendo.
—Yep.
—¿Te gusta él?
—¿Louis? —Chase asintió —No lo sé, ya hemos tenido varias citas y él es lindo conmigo así que creo que sí.
Note que la mirada de Chase se entristeció
—¿Y esa cara?
—No es nada.
Estuvimos sin decir nada en el bus hasta que llegamos a la escuela, baje con Chase pisándome los talones cuál sombra. Ambos entramos y caminamos sin dirección alguna hasta que unos profesores nos interrumpieron el paso, le dieron la bienvenida a Chase y se lo llevaron para mostrarle el lugar.