Micaela Chase se vía muy mal, sin duda lo había contagiado. ¡Vaya virus que cogimos! —Chase, gracias por preocuparte por mi ayer —dije mientras le entregaba una pastilla para la gripe y un vaso con agua —ahora yo cuidaré de ti, pero tienes que hacerme caso en todo. —¿En todo? —dijo coquetamente. —Seré como tu niñera. Y sí, en absolutamente todo —dije con voz autoritaria. —Bueno, al menos mi niñera es hermosa y sexy. —Bien Chase anda a tu cuarto y báñate mientras que yo me alisto. —¿A dónde iremos? —preguntó curioso, sinceramente parecía un niño. —Sólo hazme caso. —No es justo, yo también quiero un día en el que me tengas que hacer caso. —Chase vete a bañar —dije cerrando la puerta de mi cuarto y dejándolo afuera. Me bañe y me puse un short de jean, un polo verde agua, zapatilla

