―El remolino creado por la cascada provoca una corriente letal y no se ve gran cosa, reenvía la maldita llamada, porque creo haber visto una figura semejante a una persona, asegurada con una cuerda a una gran piedra. Lo ayudé a volver a la orilla y lo invité a ponerse al sol para secarse, mientras yo llamaba a la jefatura. El comisario jefe Perugini en persona me aseguró que se ocuparía de hacer intervenir a los equipos requeridos en el menor tiempo posible. El primer equipo en llegar fue el de los buceadores de los Bomberos, que llegaron al sitio provenientes de Molini di Triora. Habían remontado el torrente con los sacos que contenían sus pesados equipamientos. En cuanto llegaron, después de habernos lanzado alguna suave maldición, inflaron una barca hinchable, la tiraron al agua y, en

