Vomito todo lo que tengo en el estómago, importándome muy poco ensuciar el hiyab que llevo puesto, una mano se posa sobre mi espalda dándome grandes masajes, la respiración entrecortada y aquella horrible sensación de que todo de vueltas. -Te encuentras bien querida, estas muy pálida- pregunta preocupada Verona. -Creo que no me hizo bien viajar en avión- murmuro jadeante. -Oh simplemente estás embarazada- me tenso, me acomodo bien y respiro profundo, a una buena distancia de nosotros miro con el helicóptero se eleva a los cielos, respiro profundo y me relajo. -No creo que sea eso- vuelvo a tomar otra bocanada de aire para estabilizar ese terrible mareo- lo más seguro es que comí algo que no me callo bi… -Buenas tardes… - Verona Salma y yo volteamos a ver a los hombres que se presentan

